Vidas disipadas, vidas asustadas

En Sobre la muerte y los moribundos, Kübler-Ross divide en cinco las fases por las que habremos de pasar cuando nos comunican una enfermedad terminal. La última, la de aceptación, ésa en la que te dices: “esto es lo que hay”, es donde parece que la mayor parte de los enfermos terminales acaban pareciéndose, no ya en el punto final (claro), sino también en la forma de explicarse una suerte de arrepentimiento, ése que Spinoza vería con muy malos ojos pero que a mí me parece de los más humanos: «Debí haberme atrevido mucho más con todo». Y es que si algo resulta ahora sensato, llegados a este punto, es el sentimiento de que no había para tanto en el mientras tanto. A uno que se muere, y que sabe que se muere pronto, se le quita de inmediato esa cara de aburrido que tantas veces vestimos. ¿Se te quita demasiado tarde? Qué sé yo.

Cuenta Tiziano Terzani que su madre, muy mayor ya, terminó su vida en un ‘hipo’ de aliento final, tranquila, encamada, y concluyendo que «la vida no es más que un ratito de conversación». Pero, sea como sea, hay algo que yo no querría hacer nunca: nunca querría verme a mí mismo impartiéndole doctrina a otro sobre cómo se deba adjetivar el dolor de ese otro en las fases de negación (‘esto no me está pasando a mí’) y de negociación (‘algo podremos hacer’). Que si lo Necesario no puede ser lo Malo, que si lo malo se queda atrás y ahora viene lo bueno. Epicuro sabía muy bien que lo que ‘mata’ es la espera. Y ahí cada quien con su pan se la come. Debería estar penado que te quieran explicar a ti con qué mitologías te quieras o no morir tú acompañado. Y es que, después de todo, un materialista hablando de una muerte estoica no hará otra cosa que un ejercicio de superfetación literaria más o menos pedante, más o menos arrogante, muchas veces, si con ello se dice que la forma de morirse estoica es la buena y no otras. El morir estoico en todo caso es para mí, sea lo que sea para otro, el que contiene poca literatura, y si no estoico, sí al menos el más elegante hacia tus otros.

Hay algo que sé de Kübler-Ross, gracias a Antonio Escohotado, y a su denuncia de un cierto ‘genocidio silencioso’ pero ya muy institucionalizado: el diagnóstico también mata. «La psique humana no está preparada para un diagnóstico terminal», dice el filósofo, y parece que dice bien cuando hoy sabemos que hay quienes se mueren ‘de miedo’.

La psiquiatra suiza estudió e hizo autopsias de miles y miles de cadáveres. Dos terceras partes (!) tenían cánceres que no fueron nunca diagnosticados. Se puede uno morir de viejo, muy plácidamente, ignorando no ya que tenga células tumorales, como tenemos todos, sino además desconociendo por completo haber padecido nunca un cáncer formalmente declarable pero ignorado por no doloroso. Supongo para ese caso que entre el ánimo por saberlo todo y esa vieja sentencia según la cual «pobre es el que no viva engañado», habrá un justo medio menos nocivo para el buen vivir de cualquier extremo. Pero en estas cosas, como en tantas otras, cada uno es cada uno. Creo con Escohotado que es mucho menos gravoso a la Seguridad Social el disipado que el hipocondríaco, pero, entre una y otra soluciones, la peor de las dos, la del disipado  que no pisa nunca una consulta y la del cagón impenitente, digo con Stalin, las dos son las peores. Me parece.

Acerca de A Cuenca

Todólogo en muy mal sentido, y de casta diletante populista, disfruta un café casi tanto como contrariar sin noticia a quien tercie coincidir al otro extremo de su café. Fuentes autorizadas aseguran haberlo visto en iguales disputas ociosas mucho después de que la víctima criatura hubiera abandonado ese otro extremo del café con mucha prisa porque había quedao. Entre su extenso currículo intelectual permítasenos destacar con mención especial el prestigioso diploma que acredita su segundo puesto, obtenido echando leches, en el concurso de ripios para matemáticos de la Escuela Parvularia a Distancia de Taifuk (e-PeDeTe).
Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.