Negativo original – Oriol Serra

(Nota previa: abro aquí una veda, inaugurada con las palabras que continúan este texto, en las que se dejarán leer las voces de aquellas personas que, aunque muy o poco o en absoluto famosas o reseñables para un periódico común, demuestran una inquietud y arrojo por los oficios y vocaciones que llevan a cabo cada día: en sus proyectos emergentes, en su labor ya construida, etc. He querido dar a conocer el negativo original de la sociedad actual, a personas de diferentes pensamientos, originales, con trayectorias; a gente capacitada para desenvolverse en sus claras perspectivas. Al menos, que quede mi amable intento).

 

Encuentro una frase, seguramente falsa o atribuida a cualquier otra persona menos a la que le pertenece, que afirma lo siguiente: ‘La radio no tiene futuro’. Es la opinión de William Thompson según la (en absoluto) manipulable Wikipedia. Puede tener razón, aunque desconozca la fecha en la que fue dicha por él o su fantasmal impostor, pero es uno de esos pensamientos que se van repitiendo a lo largo del tiempo, un simple rumor si se prefiere. Oriol Serra (Cardedeu, 1993) ha comentado algo parecido durante la entrevista, pero no debe creerlo del todo. Me ha demostrado su timidez, su entrañable sentido del humor, su conversación cercana, extensión evidente de su manejo en los medios de comunicación para los que ha trabajado, y en su brecha continúa.

 

Las palabras

 

―Oriol, ¿comienzas el día escuchando la radio?

No, la verdad es que no. Lo empiezo con muy mala leche, porque soy de despertarme con mala leche, y después sí que entro en diferentes portales de prensa para ver un poco lo que ha pasado en el mundo… Pero la radio por la mañana, a día de hoy, no la escucho. A no ser que sea por trabajo, es decir que estés obligatoriamente allí y te toque escucharla.

―Sí lees prensa, pero digitalmente. No sueles comprar el periódico.

No. De hecho, hace mucho tiempo que no compro el periódico. A no ser que sea una revista especializada, no  lo compro nunca.

―En tu página personal, la foto de portada que vemos al entrar eres tú frente a un micrófono radiofónico. ¿Es correcto si te pregunto que es algo vocacional en ti, que la foto define lo que quieres  y has podido llegar a ser hasta este momento?

Sí. Esa foto me define al cien por cien, define lo que quiero, lo que soy y me gustaría seguir haciendo. Me gustaría seguir poniendo esa foto durante años. Con diferente cambio físico, espero.

―Vamos, que las dotes de la comunicación son algo de nacimiento en ti.

Para mí, actualmente, estoy pudiendo hacer lo que siempre me ha gustado, he querido, y gracias a Dios, lo que me hace feliz. Es mi hobby mi trabajo, así que sin duda.

―¿Y tú piensas que el ser comunicador, no sólo radio, prensa, etc, de cualquier medio de comunicación más inclinado a lo artístico o no, nace con uno mismo, o va haciéndose según se desarrolla?

A ver, en mi caso, de un día a otro, me encontré en una televisión. En situación de: ¿Qué hago aquí? Y con los años me di cuenta de que eso es lo que me gustaba realmente, pero fue algo súper natural y ni lo pensé. Ni de pequeño daba indicios de que iba o quería dedicarme a esto. Fue de golpe, vino con el paso de los años.

―Haré un pequeño repaso a tu biografía: naciste en Cardedeu, Barcelona, donde a los quince años te iniciaste en Ràdio Televisió Cardedeu, de un modo orquesta: eras editor, cámara, reportero… Después tocó hacer la mochila: el año 2011 lo pasaste en Málaga para formar parte en La Opinión de Málaga, más dos veranos consecutivos como locutor del magazine La Giga, en Cantabria.

Pudiste adentrarte en el mundo televisivo gracias a DeTele.es, como director de contenidos, entre los años 2013 y 2014, y finalmente has confirmado esta senda catódica y radiofónica, de nuevo a dos bandas, trabajando en FórmulaTV como reportero y en LibertadFM, también en modo multitarea.

¿Fue aquel traslado lo que te ha permitido evolucionar esta larga y vasta trayectoria?

Y hay muchos más sitios en los que he estado que no están puestos en ningún lado, no por haber estado poco tiempo, sino porque no puedo llenar demasiado. Me acuerdo de una radio de barrio en la que estuve mucho tiempo, pero hay que valorar lo importante de lo que no lo es. ¿Si me ha servido estar en varios puntos de España? No lo sé. A nivel personal, con dieciséis años creo, dieciséis o diecisiete, te vas a vivir a Málaga de golpe, pues, habiendo vivido en un pueblo pequeñito catalán a pasar a una ciudad andaluz, es como: ¿Qué está pasando? ¿No? El cambio es gracioso y te abre la mente, y es muy divertido cuando eres pequeño. Pero sí, sí que me ha servido para conocer nuevas cosas, nuevas formas de hacer y vivir los medios de comunicación, sus entresijos. No es lo mismo obviamente un medio de Málaga que uno de Barcelona, ni otro de Madrid. Sobre todo porque, siempre si eres de Málaga al final de la jornada te vas a tomar una caña, ¿no?

―Y dentro de todas las tareas que has podido realizar, o realizas actualmente, ¿en cuál es en la que tú te ves más cómodo?

… Eh, no…

―Puedes elegir una, o…

Todavía no lo sé. Es divertido por eso, precisamente. No sé si me gusta más el mundo de la radio, el de la prensa, el que está detrás de todo esto, eh, televisión… No, aún no sé lo que me gusta más… No sé si es bueno o malo, pero mientras voy improvisando. Y mejor porque así no me estanco en ninguno de esos ámbitos.

―Hasta que llegues a lo que verdaderamente te importe.

Sí, así es. Pero la radio, que es lo último que he hecho, es cierto que es lo que más me ha gustado y ha llenado muchísimo. Siempre la había rechazado un poco, pero sí ha sido lo que más me ha llamado y agradado. Y donde más he aprendido también.

―Bien, pues precisamente, centrándome en la radio, al realizar esta serie de preguntas quise teclear la palabra ‘radio’ en Google, y me aparecieron estas dos noticias: ‘Chabelita da el salto a la radio con programa propio’ ―Oriol ríe, se tapa la cara a pesar de la guasa causada― y ‘Carlos Herrera prepara su adiós a la radio’. ¿Tú crees que en este medio, en toda la pluralidad que ofrece, se hacen extraños compañeros de cama, o lo permite al menos?

Claro, es que, a ver… La noticia de Chabelita…

―Porque eso tú lo has comentado en un vídeo…

A ver, está claro que todo el mundo que conozca a Chabelita, conoce perfectamente sus dotes de comunicación brillantes, excelente en su forma de hablar, que para una radio es algo emocionante, pero para dormirse sobre todo si es un programa de noche. Pero esto hay veces que pasa, que un personaje mediático también esté en una radio. Por suerte, eso pasa en pocas, pero bueno no deja de ser interesante. El programa no sé cómo será, quizás nos descubra algo importante. Es una radio musical donde va a estar, en teoría, y puede que en el ámbito musical del reggaetón sea una experta y entienda. No sabemos.

Y la noticia de Carlos Herrera que, hombre, ahora no sé por qué deja la radio, si cada dos por tres… No sé, creo que se aburre tanto que hay un momento en que dice ‘Me voy me quedo’, para dar ‘salseo’ a su vida.

―Dicho con su voz, que así todo suena más grave, más bíblico.

Claro. Carlos Herrera creo que, con el tiempo, está siendo cada vez más grande y te puede gustar o no, pero se ve lo evidente, es magnífico. (Para pesar del señor Herrera, Oriol tiene, en realidad, como referentes a Julia Otero o Alfonso Arús).

―Es un grande de la radio de España (dicho en mi tono, no muy serio)

Tiene personalidad. Eso es lo más bonito y por eso está ahí, porque si no sería todo más diferente. Pero eso, que decide irse, pues que ceda el sitio a Chabelita y ya está.

―Muy bien, claro. Pasando a un plano más general, ¿cuál es tu opinión de los ‘mass media’, de los medios de comunicación en este país? ¿Tú crees que se hace buen uso actualmente de ellos, que están demasiado manipulados, demasiado influidos por la televisión o las redes sociales, sin término medio entre el paso de uno a otro?

Sí, creo que estamos en una época de transición.

―Oh Dios mío…

Porque nos hemos encontrado con que hay algunas cosas que venden muy fácilmente, pero que sabemos que no será para siempre. Es una época en la que muchos portales se han tenido que actualizar de forma rápida, pero ha sido tal rapidez que ni ellos mismos se creen sus actos. Queremos avanzar mucho en el sector de la comunicación, pero realmente no lo estamos haciendo.

―¿Se crean lagunas?

Se crean muchas, porque sólo miramos al futuro, y no al pasado. Y eso sucede en muchos medios de comunicación. Es más fácil mencionar lo que vendrá que lo que ya ha pasado.

―¿Y culpa de ello también tiene que las redes sociales tengan una gran influencia entre los espectadores y lo que ven u oyen?

Ese es el problema. Los medios de comunicación sólo se centran ahora en lo que pasa en las redes sociales, y eso a mí me parece un error, porque al final el contenido que encuentras en redes sociales es el mismo que encuentras después en medios digitales. ¿Cuántas veces ha habido noticias de ‘Los memes más destacados de tal cosa o tal tragedia o coña’?

―Todos los días, prácticamente.

Entonces, ¿qué pasa? Que la gente consume ambos pero no se lleva algo interesante. No tienen ‘chicha’, por decirlo de alguna forma.

―Continuando con las redes sociales, Javier Marías, escritor y articulista español, considera que las redes sociales han organizado la imbecilidad. Grosso modo, ¿tú crees que esto es cierto?

No, no, han inventado una creatividad. En cualquier caso, imbéciles no nos hemos vuelto ninguno. Bueno, depende de lo que se trate; si nos referimos por ejemplo al vídeo del ‘Caranchoa’, pues sí nos hemos vuelto muy imbéciles realmente. Pero si es sobre cualquier coña o elemento creativo, tú ves que están hechos por guionistas muy buenos. Yo creo que el monólogo ha pasado a Twitter. Y hay muchos ‘tweets’ que son obras de arte. Así que hay dos extremos: para muchos es algo imbécil, pero después están las cosas buenas; hacerse un ‘selfie’ puede parecer imbécil, pero bueno, gracias a ello se ha reportado algo positivo también.

―Vamos a pasar a ti, a tus redes, ya que en tu caso, según el portal encontramos una faceta: en tu perfil de Instagram, la imagen que ofreces en tus fotos está muy cuidada, semejante al de un ‘blogger’, y todo esto lo digo en el buen sentido de la palabra, sin aspecto peyorativo, mientras que en tu Twitter y página de Facebook está todo más encauzado a la difusión de tus contenidos laborales. ¿Es pretendida esta división?

Me alegro porque significa que estoy haciendo bien mi trabajo. Me alegro mucho, sí. Creo que cada red social tiene una función: para mí, Instagram es el ‘postureo’, puro y duro, y no me importa decirlo porque es así. Es mostrar una faceta tuya muy diferente a la de Facebook. Facebook, por ejemplo, lo uso más para noticias interesantes, curiosas, y mías propias, más portfolio, y luego Twitter que, para mí, últimamente está un poco perdido, no sabes por dónde ir al desconocer si explicar tu día a día al cien por cien, si eso va a ser pesado… Significa, un poco, hacer fácil la vida a la gente, ¿no? Porque imagina que siempre en las tres redes sociales todo el mundo pusiera lo mismo. Sería un poco horrible y no serviría de nada.

―Mucha gente lo hace, de todos modos.

Sí, pero, a mí me gusta más mostrar en cada uno una faceta diferente, y al final realmente dices, o mejor dicho, mucha gente me dice: ‘No tiene nada que ver en persona cómo después te muestras en Instagram, u otras redes sociales’. Y esa también es la gracia, ¿no? Tener, conservar lo que es tuyo para las relaciones de tú a tú, cara a cara. No mostrar todo por Internet, que últimamente está pasando mucho y nos llevamos una mala imagen. Se prejuzga mucho por culpa de las redes sociales.

―Vivimos ahora mismo una época de libertad tecnológica, pero a veces la represión en los contenidos, véase el caso reciente de Cassandra a la hora de publicar ‘tweets’ con ‘chistes ofensivos’ sobre un personaje fascista, causa graves polémicas. Tú, siendo comunicador, ¿crees que hay tabúes a la hora de realizar tu trabajo, que puede haber ciertos temas que pueden causar heridas al pronunciarlos o tratarlos?

Antes decía que los medios de comunicación miran más al futuro que al pasado. Al futuro tú no le puedes reprochar nada, pero al pasado sí y es lo que está ocurriendo, muchas veces dejamos de hablar del pasado para no herir sentimientos y sólo contamos lo que vendrá. Lo de Casandra, bueno hay muchas opiniones. Sí que es cierto que a mí algunos de sus ‘tweets’, siendo docente ella, no me han gustado, y no me gustaría que ella fuera la profesora de mis futuros hijos.

―¿Tú pondrías ‘tweets’ así?

No, yo no los pondría en absoluto, porque me parecen realmente una ridiculez. Puedes pensarlo, pero exponerlo de esa forma en Twitter me parece muy inconsciente. Yo creo que lo hizo de esa forma y sin pensarlo y hay excesivas veces que las redes sociales se utilizan como: ‘Va a pasar algo súper heavy,  estoy enfadado, ¿dónde lo hago? En Twitter’. Y no, porque eso queda para toda la vida. Twitter lleva cinco años, y si yo me pusiese a ver los míos sería como ‘madre mía, qué vergüenza, ¿por qué ponía yo estas cosas? Y… No sé si he respondido bien o no, no recuerdo lo que me habías preguntado…

―Sí, sí, está perfectamente contestada. Me parece bien, además, en mi opinión, tampoco pondría ese tipo de comentarios, más que nada porque esos los realizaría a puerta cerrada, entre mis amigos, sin tener que exponerlo en algo global, porque eso lo puede ver cualquiera, hable español o no. Eso va a estar ahí para cualquier persona, aquí o en Taiwán.

Tú puedes tener libertad de expresión, pero no hace falta que todo el mundo sepa tu expresión. No hace falta bombearla a los cuatro vientos. Puedes pensar eso, vale, pero no molestar a otra gente.

―Quizás sea una pregunta un poco predecible, pero obligada. ¿Qué es la telebasura, Oriol?

―(Se ríe) ¿Qué no es telebasura? Yo creo que, para mí, no existe ya ese término, porque al principio parecía mala, pero prácticamente nos hemos dado cuenta de que es lo que funciona en televisión, y telebasura, claro, es que es un ámbito tan grande… Ves cualquier tertulia de sábado noche, sólo hay una, así que todo el mundo sabrá cuál es, y es realmente como un plató de Sálvame. A mí me hace gracia cuando los periodistas serios, o entre comillas serios, de prensa relacionados con la política critican… ¡O no! Otro caso, los de deportes cuando critican a los periodistas del corazón, que eso pasa mucho.

―O sea, los de Chiringuito de Jugones vs. Sálvame.

Exacto. Cuando pasa esto, me hace gracia porque después, en una rueda de prensa, es cuando los de deportes preguntan a los futbolistas sobre sus relaciones sentimentales, y cosas por el estilo, y después se pasan medio programa hablando de una detención de cualquier cosa, o vida privada y tal. Eso ha pasado y siempre se están criticando entre sí, y finalmente el deporte lo ha seguido… O al revés, otro caso, cuando los economistas critican la prensa del corazón, y después son éstos los que tienen que hablar del tema económico por, yo que sé, el Caso Nóos, Isabel Pantoja, etc. Mezclan los dos ámbitos. Por eso entonces, la telebasura, que se ha hecho tan grande a día de hoy, se ha hecho simplemente televisión. Pero puede ser telebasura buena y mala. Y ésta no significa que deba serlo, no la implica como algo malo.

―¿No?

No para nada.

―¿No crees que siga siendo negativo ese término? Aparte, has dicho algo que tiene que ver con lo que tengo aquí escrito: si tienen éxito esos programas, que de sobra sabemos las cifras de espectadores, ¿deja de ser telebasura al ser aceptado el, o los, programa(s) en cuestión?

A ver, si buscamos la definición de ‘basura’ es cuando tienes algo en casa, no lo quieres y lo tiras. En este caso, no es telebasura porque nos hemos acostumbrado a ello, pero más que telebasura, para mí es entretenimiento. De una forma u otra, lo es.

―Cambiamos radicalmente el tema: vamos a tratar algo nuevo, la esfera Youtube y sus ‘youtubers’. Quiero saber tu opinión, si sigues alguno, la posición que han adquirido hasta este tiempo, y este momento en el que están empezando a vivir entre dos tierras, ya que algunos se han pasado a la televisión, participan en ella; otros continúan en Youtube porque no consideran la televisión como un bastión donde sentirse libres… ¿Qué piensas?

Veamos, mundo ‘youtuber’… ¿Sigo a algunos? Sí, sigo concretamente…

―Nombres, nombres…

Sigo a uno, aunque no sé por qué, ya que no sé si me cae bien o mal, pero me aparece todo el rato en mis redes sociales, que se llama Jedet. Y otra que es un fenómeno ahora mismo…

―Soy una Pringada.

’Hola, cachos de mierda’ como dice ella. Claro, ambos, bueno, Esty Quesada-Pringada está participando en televisión.

―En televisión en EITB, y en radio con Dani Mateo en VodafoneYu.

¿Qué pasa? Que para ser ‘youtuber’ necesitas, finalmente, saber editar, porque te vas cortando para ser un poco gracioso. En televisión y en radio tienes que tener creatividad, tienes que saber improvisar, y eso muchos ‘youtubers’ lo han hecho bien y mal. El mundo ‘youtuber’ es real, es un ‘boom’, e igual que hace años existía Gregorio Marañón, años después oiremos eso de ‘Próxima estación: Soy una Pringada’, o cosas así.

―Espero que no, ¿eh? Sinceramente.

Yo creo que va a ser algo, que bueno, ya ha marcado a los medios de comunicación. Eso sí que es cierto. Pero no pienso que todos los ‘youtubers’ deban ir a la tele o a la radio.

―Yo también lo creo. Pero les has restado el hecho de la creatividad, y yo sí pienso que, sinceramente, para estar subiendo dos o tres vídeos a la semana, y con temas o ‘challenges’ diferentes, pues sí que hay que estar alerta, tener el cerebro despierto para saber crear tu contenido. A no ser que, como otro tipo de ‘youtubers’ como el caso de Soy una Pringada, con mirar y despotricar sobre vídeos ajenos ya lo tiene todo.

Y también es gracioso, porque, al fin y al cabo, Internet es entretenimiento, entre muchas cosas. Pero yo cuando entro en un vídeo de Youtube lo que quiero es divertirme, no amargarme y sufrir de lo mala que es la vida. No, yo entro por diversión. ¿Soy una Pringada lo consigue? Sí. ¿Me hace gracia? Sí, pero visto desde una barrera, siempre viendo que es un personaje que ha creado. Yo dudo que Soy una Pringada sea así.

―Hay gente que sí lo cree, eh. A mí también me cuesta creer que alguien sea así las veinticuatro horas del día, sin tener una cámara delante.

Si fuera así… No sé, no podría compartir piso con ella. Mucha gente no está preparada para ser así en televisión, porque no hay cortes, tienes que ser natural, por eso a muchos ‘youtubers’ les ha funcionado el pasarse al formato televisivo, aunque esto depende del ‘youtuber’. Ya te digo que Soy una Pringada puede llegar a cansar, su éxito repentino contará ya seis meses, pero hablar durante cinco años más de Soy una Pringada puede ser muy pesado.

―¿Quizá sea algo pasajero, efímero? Si no se sostiene como otros, ElRubius, Auronplay, que llevan legiones de seguidores y se mantienen en primera posición, ¿crees que ella pueda bajar?

Claro, es que…

―Quizá esto lo lea ella, eh.

Hola, Soy una Pringada, ¿qué tal? Por ejemplo, Auronplay y ElRubius a mí no me hacen gracia, no me despiertan nada, ninguna emoción, nada, para mí están vacíos. También depende de la persona, ¿no? Y de que un ‘youtuber’ triunfe o no.

―¿Tú piensas que su ventaja es que trabajan un terreno virgen? Porque han creado algo de la nada.

¡Para nada!

―¿No? Yo conozco a un ‘youtuber’ y su posición es esa: ellos manejan algo que es nuevo, el portal de Youtube… (Oriol me niega en silencio) No, te niegas en rotundo.

No estoy de acuerdo, porque el mundo ‘youtuber’ no es para nada virgen. Cuando se empezó sí lo era, pero cuando saltó Esty Quesada-Pringada, ya tenía muchos ‘youtubers’, muchos otros intentos, etc. No es en absoluto virgen este mundo, se han visto ya muchas cosas. Otra cosa son las nuevas generaciones, ¿no? Que están mirando más Youtube que televisión u otros medios de comunicación, y eso sí que es un público que, como el resto de medios no cuiden, perderán. De hecho ya los están perdiendo, porque hay mucha gente que ni mira la tele ni escucha radio. Bueno, cuánta gente de mi edad dice ‘Es que yo no escucho la radio’, y es cierto. La radio no sé qué será de ella dentro de treinta años, pero actualmente, y hablan las audiencias, los oyentes son de más de treinta y cinco años. La gente joven…

―La gente joven yo creo que escuchan más cadenas musicales.

Ni eso, porque al tener Spotify y demás, yo no quiero escuchar anuncios. Pero lo que está pasando es que las radios grandes están haciendo contenido, tanto para Youtube como para radio, y de ahí el ‘video streaming’, etc. Está cambiando radicalmente, y ya no sé qué es radio y qué no lo es, porque si a un programa así le ponemos webcam, Twitter y además ‘youtubers’, ¿qué de radio tiene eso? ¿Que se emite en FM? Pero, ya está, sería lo único… VodafoneYu, Radiotubers, que no tengo nada en contra, los encuentro bien, pero no sé cómo evolucionarán el resto de programas que no hagan estas cosas.

―Bien, pasamos a tu intimidad, una intimidad leve, sin profundizar, no te preocupes. Aparte de tu trabajo, que evidentemente te hace estar centrado en una serie de temas, en la actualidad, ¿qué sueles seguir? En cuanto a tendencias de moda, o programas, series… ¿Qué sueles ver? Tu tiempo libre, ¿a qué lo dedicas?

En 2017 estoy en una época de transición total porque, a ver, programas de radio sigo pocos, a no ser que sean en ‘streaming’, o pequeños vídeos de tres o cuatro minutos. Luego, la televisión la tengo muy abandonada porque no hay nada que me enganche. En 2017, estos cuatro meses que llevamos, no he encontrado ningún programa del que haya pensado ‘Me gusta, me encanta’. Ninguno. Creo que este año se está apostando súper poco en la televisión actual. Muchos programas de calidad, o no, pero ninguno ha hecho que me enganche a él.

―¿Y las series españoles? Ha habido un repunte como en Vis a Vis o El Ministerio del Tiempo, y sinceramente, han conseguido cambiar, para bien, la ficción televisiva española.

Hubo una época muy buena de series, pero en 2017, la única serie que se ha estrenado de forma potente y ha ido acompañada de buena audiencia es Sé quién eres.

―Hay que añadir que Sé quién eres ha estado año y pico en el cajón, porque llevan emitiéndose tráileres desde hace mucho tiempo. Y, de todos modos, estas son las cosas que dificultan a las series españoles, su capacidad de poder desarrollarse con los espectadores.

El tema es que se marea mucho al espectador. Y lo que está pasando es lo que estoy haciendo yo, que me estoy enganchando a plataformas digitales de televisión, de series, y veo cosas de otros países y en otras plataformas como HBO o Netflix. También Youtube… Mira, el otro día, no me importa decirlo, estuve viendo La Voz Colombia, pero porque es alucinante de lo mala que es en comparación con la edición española. Pero lo empecé a ver porque de golpe me salió en Youtube, estaban los programas completos, y los comencé a ver. Y así ocurre, buscamos contenidos de otros lados.

Series a las que ahora mismo estoy enganchado: The Arrangement en HBO, The 100 en CW…

―Las típicas, quizás: Juego de Tronos…

No, no…

―¿No has visto nada de las series más populares, ni Breaking Bad, ni True Detective?

Me pasa una cosa con las series. Una mamarrachada, pero vamos. Las series que son muy vistas no las veo. Ni las películas. No me digas por qué, pero me cuesta.

―A mí también me cuesta ponerte a ver una serie cuando llega con una gran ola de popularidad, y tienes que engancharte a la onda expansiva que crean de fans. Me causa cierto recelo.

Y con Juego de Tronos lo que me pasó es que vi la primera temporada y no me gustó nada. No entiendo por qué le gusta a la gente. Además son series que llevan muchos capítulos y demás. Estoy olvidándome, ah bueno, de Stranger Things, tres por ciento de Netflix, Between… El problema es que estas tres últimas series que he mencionado y veo son del mismo estilo. Todo son infecciones en el mundo, o el fin del mundo, tragedias mundiales o cosas así.

―Optimistas, vamos.

Sí, del estilo Soy una Pringada. ¿Y tú qué series me recomendarías ahora? Ahora, casi en el ecuador del año, ¿qué series?

―Pues en mi caso, tampoco soy muy de series porque me causa mucha pereza el hecho de tener que estar viéndolas, porque ahora lo normal es consumirlas en el ordenador, y yo cuando más me engancho a ellas es viéndolas en televisión, un capítulo por semana. De ese modo he visto muchas, todas las españolas las veo así. Juego de Tronos no. La empecé cuando la emitió La Sexta, pero luego los he visto descargados en televisión de una manera más seguida. Pero, no sé, tampoco he visto Stranger Things, ni Breaking Bad, tampoco me interesan; The Wire  tampoco. Me gustaron mucho en su momento House, al hilo de enfermedades, pero con su punto de ironía, y quizá, bueno, la que se está emitiendo en HBO, Feud, sobre Bette Davis y Joan Crawford. Esa tiene buena pinta, seguramente la vea, pero por tratar sobre el cine. Es que en general soy más de ver películas, una o dos cada día. Aunque se hagan ahora series increíbles y de gran calidad, soy más de ver películas.

Yo tengo que decir que cada vez veo menos películas. Tengo un problema, y es que cuando llevo una hora y media en el cine me agobio, me muero. ‘Basta ya con tanta película’ pienso, y últimamente las películas duran dos horas y media, no sé qué está pasando. Soy más de series ahora. El otro día decían en un medio que la película moriría como tal, y al final serán todo series. No sé cuál será el futuro del cine, pero…

―¿Crees que tiene las horas contadas? Yo creo que es una afirmación un poco brusca…

Obviamente no tiene las horas contadas, pero de diez películas que se estrenan cada semana, quizás quedan para la siguiente, o la próxima, dos o tres. Realmente el cine se está volviendo algo muy temporal. Se estrena tal día, y dentro de dos semanas está fuera de cartelera. Todo va muy rápido. Y hay que pensar que lo que se debería hacer son películas a un ritmo más pausado, pero de mayor presupuesto, calidad, creatividad en el guión. Creo que estamos tirando, hay una expresión en catalán que… ¿Cómo es?… Que se hacen películas como churros.

―Dilo en catalán, quedará más bonito en ese idioma.

―(Ríe) Es así, se hacen como churros. Con tal de sacar algo, las productoras, estrenan cualquier mierda. Y aunque fracase, sale.

―Pero eso lleva tiempo siendo así. El nivel, en estos últimos dos años, de producción ha vuelto a subir, pero en realidad lo que sale de un modo continuado son las películas taquilleras, los ‘blockbusters’; Marvel, DC Comics, sus derivados y entrecruzados con superhéroes y demás. Esos ocupan casi todos los estrenos de la semana, o las películas de terror. El caso de las películas de mejor calidad, es que cuesta mucho que les den dinero para hacerlas, y más siendo una película pequeña. Y fíjate, ahí está la dolorosa e irónica realidad, que para hacer una película de menor presupuesto te cuesta más conseguir dinero.

Claro, al final, vienen casos como Ocho apellidos vascos, que es de un presupuesto normal, pero triunfa, dejando a un lado si te gusta o no porque ahí hay diversidad de opiniones. No siempre, pero, lo más caro es lo que vende. El cine está en una época rara. Las películas y el cine español me encantan, es mi favorito, y por fin está en un buen momento. Podemos decirlo.

―Estoy de acuerdo. Finalizando, ¿tienes algún proyecto para el futuro que quieras hacernos saber?

Hay cosas, pero todavía no puedo decirlas porque se gafan.

―Dame un esbozo, una aproximación.

Hay cosas de radio que van a aparecer, si todo sale bien, y cruzamos los dedos por ello. Porque es terrible cuando deja de sonar el teléfono y no contestan al correo. Es la incertidumbre de este mundo. Pero a corto plazo no tengo novedades. Para el verano sí que surgirá algo.

―En el caso de que lea esta conversación alguien que quiera dedicarse a los mismos mundos por los que te estás moviendo tú, ¿qué consejo le podrías dar?

No soy nadie para dar ningún consejo. Eh… Sí daría uno, pero sin parecer creído ni subido ni nada, pero a los estudiantes de Periodismo, a la gente que está en primero de carrera de Periodismo o Comunicación Audiovisual: por favor, aparte de lo que aprendan en la universidad, hay mucho trabajo también detrás de ella, porque la universidad a día de hoy, y aquí dejo la crítica, no te enseña ni cómo funciona Photoshop ni cómo editar ni hacer una foto. Y los periodistas que se necesitan son de los que hagan el vídeo, lo editen, maqueten, lo dejen precioso, lo suban a Youtube, y lo hagan todo. Es decir, que aparte de la teoría, aunque esté muy bien, falta el autoaprendizaje. Y que no tengan miedo a hacer cosas nuevas, que seguramente en su momento se reían del primero que hizo un vídeo y lo subió a Youtube. Y mira ahora.

―Muy buen consejo. Mi última pregunta: ¿has visto Días de radio, de Woody Allen?

No.

―Pues te la recomiendo. Dura hora y media, seguramente te guste porque habla de cómo la radio te cambia la vida y te envuelve en los sentimientos de añoranza. Una película realmente bonita.

De hecho, tengo una lista de películas pendientes. Me la voy a apuntar.

 

 

El Test

 

¿Cuál es tu palabra favorita? Cardo.

¿Cuál es la palabra que menos te gusta? Vajilla

¿Qué es lo que más te causa placer? La sensación de césped cortado bajo mis pies.

¿Qué es lo que más te desagrada? El ruido del metro.

¿Qué sonido o ruido te agrada más? El fado.

¿Qué sonido o ruido aborreces escuchar? El bullir de la cafetera.

¿Cuál es tu palabrota favorita? ¡Joder!

Aparte de tu profesión, ¿qué otra profesión te hubiese gustado hacer? Trabajar en publicidad.

¿Qué profesión nunca ejercerías? Taxista.

Si el Cielo existiera y te encontraras a Dios en la puerta, ¿qué te gustaría que te dijera al llegar? Espere su turno.

Acerca de Luis Bravo

Alma madrileña y mente incierta. Versándose en el cine y el teatro, pues uno es su arte favorito, un sombrío espectáculo que ilumina la oscuridad del patio de butacas, y el otro tiene el poder de malear las distintas fuerzas de las palabras. Escribe porque aún no sabe nada, por las historias que relatar, porque la gente incita a que sea observada, porque sigue habiendo fantasmas sin voz propia, porque la literatura escapa de la certeza, incitándonos a la fiebre o a la sombra. También he publicado un libro, lo puedes encontrar en Amazon y en La Casa del Libro buscando por Mala Sombra.
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