Seamos hoguera

 

Seamos hoguera - Melettea

Vomitamos rabia con nuestra opinión,

Como consecuencia de un trabajo amargo.

Lleno de horas insípidas, que malviven con estrés y hambre.

Así nos encontramos todos, andando sobre el clima frío de este

alambre.

Descalzos y despojados de memoria.

Abriendo nuestra curiosidad a la basura televisiva, mientras

arroja enfermedades mortales a nuestra mente.

Nos venden verdades absolutas, mientras somos conscientes de que

nos mienten… y manipulan.

No hay nada más absoluto que el aquí y el ahora. Que el sexo y

la sonrisa. Que la brisa, que se escapa de un paseo

despreocupado y raramente, sin prisa.

Que se ha vuelto la insolaridad trending topic en nuestra

costumbre. Luchamos a base de clicks contras las incoherencias

de nuestro tiempo.

Aportando menos esperanza, y con mucha pena, más desaliento.

Generamos espacios vacíos y ruinosos que llena los bolsillos, de

los que están arriba, sí, esos, los poderosos.

Me levanto con el espíritu cansado, y el día se torna lucha, y

la calma en noche y la ducha siempre fría.

Y mañana volveremos a los centros comerciales apartando a los

que no derrochen.

Yo digo,

Que lancemos sonrisas y algunos abrazos. Tendamos la mano para

tocarnos y no para pedir clemencia.

Dejemos de honrar a las voces que adormecen nuestra mente.

Dejemos de ser verdugo y ejecutado.

Que cante alto el espíritu colectivo, que celebre, que grite,

que se levante.

Que los domingos de sol nos acompañe una copa de vino.

Que vinimos para estar y no para quedarnos, y tarde o temprano

el mismo destino a todas las personas llega.

Os animo, compañeros y compañeras,

A que ahora y siempre, dejemos de ser sumisos y pasemos a ser

hoguera.

Diseño ilustración: María Salgado Santana. @salgada

Acerca de Pedro López

Nací por el azar del desenfreno, como casi todos. Fui a crecer en el genuino barrio de Carabanchel, donde la noche se extiende al día y el ruido de pasos acelerados y las palmas no cesa. Debe ser por las palmas por lo que tengo los pies inquietos y es el sonido del caminar de las personas lo que me lleva dormir poco y pensar mucho. Me atraen las mentes sexis, esas que tienen las piernas largas y no cesan en su caminar, por lo que decidí estudiar Recursos Humanos, aunque cuatro años no me valieron para desaprender que lo humano no puede ser un recurso sino una prioridad. Así que me vi obligado a desempolvar la curiosidad para desobedecer a la rutina insípida. Ahora busco palabras en las experiencias esperando que desordenen mi cabeza.
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