Negativo original – Noel Ceballos

Me he citado con una persona que pertenece a las altas esferas, a la nobleza, y pocos van quedando. A medio minuto de la glorieta de Bilbao, en un céntrico Viena Capellanes que soporta el sol tardío con un espeso toldo, es donde pude conversar con el Emperador de los helados. Ni mucho menos. De la mano de Noel Ceballos (Madrid, 1985), periodista y crítico de cine, he podido conocer su corte de conocimientos en lo que se refiere a las materias de cultura pop, cine, redes sociales, pero sobre todo su visión desenfadada y abierta a todo lo efervescente que nos pueda llegar desde el otro lado de una pantalla, o la realidad misma.

 

 

Las palabras

 

—Vamos a empezar hablando de cine. Como fan reconocido, ¿sabes algo de Gene Hackman? ¿Volveremos a verle en pantalla, tendremos esa suerte?

No, no. Está retirado. Totalmente retirado. Creo que leí u oí una entrevista con él en la que decía que, simplemente la calidad de los guiones que le llegaban ya no era la misma, y él, que se lo podía permitir, pues se quiso retirar. Yo veo muy difícil volver a verlo.

—Estaba en una situación parecida a la de Jack Nicholson, aunque Nicholson recientemente dijo que iba a protagonizar el remake de Toni Erdmann.

Sí, bueno, lo de Jack Nicholson es más porque le cuesta recordar guiones, por su edad avanzada. Entonces si estaba semi-retirado era por eso, pero efectivamente, vio Toni Erdmann, levantó un teléfono y todo Hollywood se puso las pilas al día siguiente y se dio luz verde a ese proyecto.

—¿Es posible que, para saber tu opinión, junto con Meryl Streep o Clint Eastwood, aunque ellos sí continúan en activo, y bastante, sean un símbolo de una etapa hollywoodiense que ya está en vías de extinción?

Y Warren Beatty también. Dicen que tiene una película este año, La excepción a la regla, que demuestra que ya pertenece a un Hollywood que no es éste, por lo cual su película vira hacia el pasado, intenta recrearlo con técnicas modernas pero no lo consigue. También le ocurre a Garci. Son cineastas de una época ya pasada y ahora sus películas parecen hechas en un huecograbado, y cuando lo intentan, en el  caso de la recreación de Beatty del Hollywood dorado, pues queda acartonado. Pero, sí, son testigos de su tiempo, uno muy diferente a éste, aunque Meryl Streep tiene una posición muy privilegiada dentro de la industria y sobre todo para el colectivo de actrices. No hay más que ver las reacciones a su discurso en los Globos de Oro, eran casi una audiencia con la reina. La Reina de Hollywood.

—Garci vuelve. No sé si te enteraste.

Sí. Me parece muy raro porque yo escucho su programa, Cowboys de Medianoche, y jamás ha hecho mención a esto, sino todo lo contrario. Además hace unos años, cuando estrenó Holmes y Watson: Madrid Days,  y a través de los sinsabores económicos de la película, pero sobre todo el problema principal fue: primero, que no se rodó en las condiciones que él quería; él tenía en mente algo tipo Sangre de mayo, una producción muy grande, quería hacer su Gangs of New York, recrear calles de la época y tal, y no lo pudo hacer, y luego también que la acogida fue muy tibia junto con una polémica en torno al tema de la recaudación en la que estaba de por medio González Macho, y declaró que no iba a volver al cine. Y hasta ahí. Dijo que tenía ideas para guiones, pero que a lo mejor las hacía en forma de obras de teatro o de novela. Estuvo una temporada en el teatro… Me parece muy raro que nunca más haya comentado nada acerca de El Crack ‘beguins’, pero bueno, ahí está.

—Se guarda el misterio. Volvamos al presente, Noel. ¿Qué opinión tienes de que en España Fast and Furious 8 haya recaudado tanto, de que haya desbordado la taquilla?

No sólo en España, también en todo el mundo…

—Sí, pero hablemos del caso de España.

Bueno, no sé, realmente no tengo opinión, es una saga ya muy afianzada que ha ido consiguiendo un público internacional, multicultural, todo a base de darles unas cosas muy concretas, y que en cada película han hecho, no tanto abrir el espectro porque a partir de la quinta ya son unas bases muy afianzadas y una fórmula que se ha ido repitiendo, sino hacerlo de una manera cada vez más espectacular. Y al final hay algo muy fascinante que da al espectador lo que quiere. Uno ya sabe exactamente por qué paga, y la peli consigue dárselo al espectador de una manera muy satisfactoria. A mí personalmente, esta última entrega no me ha gustado tanto, porque creo que ya…

—¿Se va de madre?

No, no es que se vaya de madre, es que pierde el contacto con los personajes. Antes, en la séptima película, era muy loca también,  pero lo que pasa es que todavía había una escala humana, y todas esas hipérboles, teniendo una escala humana, te interesan. Si todo se convierte en arbitrario, como por ejemplo, en la imagen de unos coches autónomos conducidos por control remoto por la villana… Pues hombre. Claro, es una saga que ha empezado a partir de la cultura del ‘tunning’ y el motor, de finales de los 90 y comienzos del 2000, en la zona de Los Ángeles, y donde los coches eran muy importantes, pero también sus conductores. Ver que ocho entregas después esto acaba con un montón de coches diseñados por ordenador sin nadie al volante, pues me parece una metáfora de hasta dónde ha llegado. Además, Charlize Theron llega a utilizar la frase ‘Es la hora de los zombis’. Pues sí, creo que ya es, un poco, como una franquicia zombi.

—Está derivando hacia Transformers, están llegando a unirse las dos sagas.

Yo pagaría dinero, vamos, me arruinaría, ¡me hipotecaría!, solamente por ver, no Transformers conoce a Fast and Furious, sino XXX conoce a Fast and Furious. Es una película que quiero ver.

—¿Tú crees que, aquí en España, el público pica el anzuelo muy fácilmente con el cine comercial americano? No con el bueno, sino el ‘ordinario’, por etiquetarlo de algún modo.

No, yo creo que no. Creo que el espectador es muy sabio y entiende muy bien en qué se está gastando la entrada, y Fast and Furious puede parecer una película ordinaria pero en realidad, a mí me gustan muchos estos ‘blockbusters’ y veo lo que tienen de buenos. No me parece que sea una película vulgar ni que el hecho de verla te haga tonto. Todo lo contrario, creo que puede ser muy estimulante por cómo recogen cosas de la cultura, cómo a partir de la sexta entrega han ido virando más hacia el cine de superhéroes porque es lo que está de moda… Te puede producir reflexiones internas interesantes, aunque la película es consciente, y así lo lleva por bandera, de que va en modo ‘brainless’. Pero no hay nada de malo en eso. No hay nada de malo en el exceso, ni la exageración, ni en películas que lo tienen tan claro como ésta. La séptima, que la dirigió James Wan, era totalmente autoconsciente de lo que es, y teniendo una paradoja: consiguen ser sofisticadas dentro de su ausencia propia de sofisticación. Por eso el espectador sabe por qué paga, al igual que el que va a ver 50 sombras de Grey sabe que no está viendo un clásico de la ficción romántica, va a pasárselo bien, y muchas veces hay una distancia irónica entre el espectador y la película, que al menos la primera potenciaba (la segunda no la he visto). Nunca hay que ponerse por encima de los productos culturales, en este caso del cine de Hollywood; nunca hay que mirarlo por encima del hombro, sino de tú a tú, para poder descubrir cosas muy interesantes, y que la gente que hace todo esto no es idiota, sino que tienen sus conocimientos competentes.

—La verdad es que envidio mucho tu óptica, porque yo no consigo llegar hasta tal punto de trascendencia para con este tipo de películas.

Me vas a permitir imitarte respecto a ese programa que hiciste en Calle 13, El cómplice del mes, en el que conversaste con personalidades del cine como Ariadna Gil o Daniel Calparsoro, y te voy a pedir que me comentes un poco cómo fue tu incursión en el campo de la dirección con aquel mediometraje titulado Círculo interno, que realizaste junto a tu compañero y bloguero John Tones. Háblame de dónde os vino la idea, influencias presentes como el giallo, si te gusta ese tipo de cine porque quizás lo redescubriste en tu etapa universitaria en Roma, etc. Te cedo la palabra.

Bueno, fue un desafío y así nos lo planteamos. Nosotros somos dos escritores que tratamos sobre todo de cine, pero nunca hemos tenido ni habíamos hecho una aplicación práctica. A partir de #LittleSecretFilms, que fue un proyecto que montaron Pablo Maqueda y Haizea G. Viana, vimos que había mucha gente que estaba en nuestra misma situación y que de repente se podía dar ese salto en unas condiciones que se parecían mucho a un juego. Y así fue como nos lo tomamos. Yo presentaba un programa en Calle 13 por esa temporada, y esas películas se hicieron en colaboración con la cadena, así que nos pareció un paso lógico, pero fue un riesgo y nos hizo ver lo difícil que es hacer cine. No creo que ninguno de los dos quiera volver.

—¿Fue un encargo o salió de vuestras intenciones la idea?

Pues, creo que salió de Tones, si mal no recuerdo. Hablamos con ellos, porque nosotros no nos veíamos dirigiendo, para ver qué podíamos hacer, si hacía falta enviarles un guión, y ellos nos animaron ‘a hacerlo bien si queríamos hacerlo’. Así que al final tuvimos nosotros ‘que hacerlo bien’.

—Por las imágenes que he podido ver, me recuerdan a Suspiria, de Dario Argento, a Profondo Rosso, y una utilización cromática fuerte como la que utilizaba Mario Bava. ¿Para ti, o ambos, fueron cineastas referentes a la hora de idear la película y el tema de las sectas, etc?

Sí, pero no sólo para la película, sino lo son en nuestra vida. El giallo, para mí es un género que me encanta, es un referente vital. No, aquí básicamente lo que nos propusimos fue hacerla mediante una producción barata, porque era el tipo que nos gustaba para que Calle 13 la emitiese en una maratón de madrugada de cine violento, y eso fue lo  que ideamos, el tipo de filme que nos gustaría ver de madrugada, insomnes, mientras hacemos ‘zapping’ por las cadenas, y topar con una película como las que Calle 13 solía emitir. Porque estaban más especializados en cine de terror, de serie B o Z, totalmente locas. Eso quisimos, devolver el canal a sus orígenes.

—En cualquier caso, se ve que, por lo que has mencionado antes, habéis salido un poco escaldados y no tenéis perspectiva de volver a estar detrás de una cámara, ¿no?

No, no. El cine ‘low cost’, envidio muchísimo a todos los que lo hacen, y los que lo hacen en general, porque es un proceso que, a mí personalmente que lo probé, descubrí que no estoy hecho para él. Pero lo valoro como un aprendizaje porque descubrí lo que cuesta todas estas películas sobre las que tanto me gusta escribir y pensar, ¿no? Vi lo que había al otro lado, y en ese sentido fue valiosísimo, y no lo cambiaría por nada. Tampoco volvería a ello por nada.

—Siguiendo con el tema del terror, y esto adelanto que es algo subjetivo propio, te pregunto, ¿por qué las interpretaciones de los actores en las películas de terror son menos valoradas a la hora de hacer nominaciones, aunque sean muy reconocidas? Hay casos muy famosos como el de Ruth Gordon en La semilla del Diablo, o en el cine español, el de Manuela Velasco en REC, pero normalmente no tienen mucho calado en las quinielas de los premios. ¿Qué piensas sobre esto?

Bueno, es como la comedia, o ciertas comedias. Hay géneros que se consideran menores, y la Academia, no sólo la de los Oscar, sino la ‘Academia’ como concepto abstracto general, no los reconoce. Este tipo de cine tiene otro valor, pero no desde luego en su valor artístico o interpretativo. Por supuesto que no es así. Si eres una buena actriz o un buen actor, y tienes un papel en el que te luces, da igual el tipo de género. Lo que pasa es que siempre habrá géneros menores, siempre habrá clases.

—Tengo que admitir, al estar realizando los preparativos de esta entrevista y ver tu perfil laboral, que tienes uno de lo más polifacético. Eres bloguero con El emperador de los helados, tu campo de más larga trayectoria, has sido crítico de cine en Fotogramas, fuiste guionista en Bocaboca Producciones durante más de dos años, y actualmente mantienes una columna activa en la revista GQ en Ediciones Condé Nast. Entre todo esto, ¿en cuál faceta te sientes más desenvuelto?

En el periodismo. Es cierto que durante un tiempo trabajé en Bocaboca y en Hillvalley, dos productoras de televisión, pero mi profesión es la de periodista. Ahora mismo estoy en la redacción de GQ y estoy muy bien ahí, en la web todos los días, y después en la edición en papel, en mi columna mensual y reportajes varios. Y ese es mi trabajo, vamos, todo lo demás, tuvo un principio y un final, como mi intento de guionista. Desde mis dieciocho años hasta hoy he ejercido de periodista ininterrumpidamente. Esa es mi profesión.

—A colación con tus artículos en GQ, por mi parte decirte que los encuentro muy particulares, y para bien. Me llama la atención que, aunque nunca estén exentos de ironía, trates temas bastante serios, como asuntos políticos. O también analices videoclips musicales como el muy sonado Despacito de Luis Fonsi, o comentes la cuenta de Twitter de Cristiano Ronaldo. Ya que te defines como ‘experto en cultura pop, humor y los recovecos secretos de Internet’, ¿eliges libremente los temas o te son llegados desde la redacción?

No, bueno, la mayoría los elijo yo, lo que pasa es que estando en una redacción, se da un debate siempre, diario, entre todos los que estamos allí y van surgiendo temas que son asignados a colaboradores o a veces los hacemos nosotros mismos. Sí que es verdad que yo lo veo siempre como dos vertientes, están los artículos de análisis, donde se requiere una perspectiva más seria, pero también me gusta que la revista y su web, tengan una parte de humor muy importante, y eso hay que cultivarlo. Y a veces se pueden mezclar dichos enfoques. Pero sí, el humor es una de las señas de identidad y no tenemos que perderlo nunca.

—No, no, ya que aporta mucha frescura, libertad y ligereza a los temas más serios. Es importante la libertad sobre todo, ya que parece ser algo escaso actualmente en el dominio de las revistas.

¿Podrías escogerme tus 5+1 libros?

Joe, ahora mismo… (Risas) Eh, no lo sé, bueno voy a intentarlo… Uno de ellos sin duda, sería El arcoíris de la gravedad de Thomas Pynchon, mi libro favorito; La broma infinita, de D. F. Wallace… Eh, pero no sé. Esto es demasiado difícil ahora mismo (Risas).

—Noel, el meme, ¿es el microrrelato por excelencia en la era actual de Internet?

No, es la unidad mínima de pensamiento, creo. Es verdad que algunos cuentan toda una historia, pero lo fascinante es ver las mutaciones, porque un meme empieza siempre en un sitio y no se mantiene inmutable, sino que va progresando y transformándose en otras cosas. Entonces, más que un microrrelato, es una letra, y si lo ves en todo su conjunto ya empieza a transformarse en una palabra. Y si ves de dónde sale, pues ya consigues una frase. La cultura de Internet es así, partir de lo más aparentemente chorra o micro, e ir relacionándolo con todo lo que nos está pasando en este siglo que acaba de empezar, como quien dice, y ver lo macro estructural. Todo está conectado, desde un vídeo de gatitos hasta un gobierno en Oriente Medio.

—Para finalizar esta entrevista, ¿tienes alguna cita favorita que podamos usar de broche final?

Mmmm… ¿Qué es lo que dijo Esperanza Aguirre? Bueno, todo lo que dijo Esperanza Aguirre cuando lloró por Ignacio González. Tú mira ese vídeo, y lo transcribes. Es algo como que ‘yo soy una mujer muy honrada, y que toda mi vida he sido una política honrada…’ Pues todo eso, a mí me llegó al corazón.

—Para ti sería una gran decepción que Ignacio González fuese ingresado en prisión.

Eso, sí, sí. Exactamente. Pero, sobre todo, la manera que tiene de fijar siempre la atención en ella, ya que estuvo llorando porque aquello le salpicó. Me parece fascinante porque es su mundo, su Madrid y su España. Nosotros sólo vivimos en ella, y estuvo muy disgustada porque todo esto acabase.

—¿Es Esperanza Aguirre un personaje más de novela ‘pulp’ o de novela de Eduardo Mendoza?

No, Esperanza Aguirre es más de Galdós. Pura y dura.

 

 

El Test

 

¿Cuál es tu palabra favorita? Terciopelo

¿Cuál es la palabra que menos te gusta? Anafiláctico

¿Qué es lo que más te causa placer? Ver una película antigua mientras llueve

¿Qué es lo que más te desagrada? Los e-mails de recordatorio ‘deadline’

¿Qué sonido o ruido te agrada más? God only knows, de Beach Boys

¿Qué sonido aborreces escuchar? El electrodoméstico estropeado

¿Cuál es tu palabrota favorita? Gilipollas

Aparte de tu profesión, ¿qué otra profesión te hubiese gustado hacer? Profesor de instituto

¿Qué profesión nunca ejercerías? Community manager de un político

Si el Cielo existiera y te encontraras a Dios en la puerta, ¿qué te gustaría que te dijera al llegar? James Franco ya nos dijo que vendrías

Acerca de Luis Bravo

Alma madrileña y mente incierta. Versándose en el cine y el teatro, pues uno es su arte favorito, un sombrío espectáculo que ilumina la oscuridad del patio de butacas, y el otro tiene el poder de malear las distintas fuerzas de las palabras. Escribe porque aún no sabe nada, por las historias que relatar, porque la gente incita a que sea observada, porque sigue habiendo fantasmas sin voz propia, porque la literatura escapa de la certeza, incitándonos a la fiebre o a la sombra. También he publicado un libro, lo puedes encontrar en Amazon y en La Casa del Libro buscando por Mala Sombra.
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