Negativo original — Gema Nieto

Es verdaderamente reconfortante —en mi caso, que intento y espero estar en ese mismo lugar algún día— poder hablar con una escritora acerca de su primera novela publicada. Pero que el halo de autora novel no nos nuble con prejuicios por su juventud, Gema Nieto (Madrid, 1981) y su libro La pertenencia suponen un pequeño muro de granito al que merece la pena subir, leer con detenimiento sus páginas para descubrir el cuidado tacto de los materiales utilizados y darse cuenta del alto nivel. Puede leerse como una confesión, también como una autobiografía, pero creo que sería quedarse en la superficie. Con este libro, igual que los niños pequeños que ven por primera vez la nieve, es mejor dejarse hundir hasta el fondo; primero los ojos, después las manos, hasta la última página, todo.

 

 

Las palabras

 

—Comenzar el libro con una cita de Henry Miller y otra de William Faulkner, ¿es simple decisión, o es una declaración de intenciones respecto al estilo que querías mostrar en el libro?

Es una declaración de intenciones. No creo que haya nada casual ni aleatorio en las citas de los libros, todos los escritores las escogen por una razón. En mi caso no era tanto por el estilo, sí por el tema. La cita de Faulkner pertenece a Mientras agonizo, que es una familia de los Estados Unidos, del sur, que está en mitad del duelo por la matriarca de la casa. Eso entroncaba muy bien con el tema de mi libro. Y en el caso de Henry Miller también había una temática en su libro, Primavera negra, que recordaba la ambientación que yo quería reflejar: unos sucesos que ocurren en primavera, o cuando la vida se supone que está en su efervescencia, y entonces surge la tragedia. Entonces, más que por el estilo, aunque diré que Faulkner es mi referente absoluto y quería que lo encabezase, en el caso de Miller es por el resumen que me daba la cita respecto a lo que quería transmitir.

—¿Qué piensas acerca de ‘lo literario’ en los libros actuales? Por así decirlo, el estilo que les suele envolver. ¿Se ha perdido sustancia debido, quizás, a la cantidad de libros que se editan? Específicamente novela, claro.

Pues sí. Absolutamente. Aunque también habría que definir un poco a qué géneros nos estamos refiriendo, porque en conjunto…

—Acotémoslo entonces sólo al tipo de novela que has hecho: novela literaria, ficción…

Sí, incluso, acotémoslo más, novela de duelo o más bien autobiografías y autoficción. No creo que se haya reducido el estilo, aunque en mi opinión es algo básico e importante, es lo que da vuelo al tema. Pero sí es cierto, en cuanto al tema del duelo, que es un tema muy de moda últimamente, y ha habido varios ejemplos escritos por chicas jóvenes, más o menos de mi edad, que lo que hacían era, no renunciar a un cuidado de la forma, pero sí en un tono más ligero, más contenido (y eso era algo que les alababan), sencillez y demás. Y no es que el mío precisamente sea rebuscado, pero quería darle una grandeza que pienso que exige el tema del duelo. Es un tema trágico, no quería reducirlo a una frivolidad.

Entonces, si me preguntas si se ha perdido ‘literatura’ en general dentro de la propia literatura actual, pues la respuesta es sí. Además, el mayor problema es que se edita mucho, y el criterio de la masa lectora, por desgracia, es cada vez menor. No hay más que ver lo que se vende.

Al hilo de esto, hay una cita muy buena de Schopenhauer que hablaba sobre la necesidad de no leer. Decía que cuando todos los lectores se basan o están leyendo un mismo libro, es mejor alejarse de él. ‘Aléjate de los libros que la masa lee en un momento determinado’, la vida es muy corta y hay que centrarse en las lecturas que valgan la pena. Es triste decirlo, porque además yo trabajo en el mundo editorial, y sé lo que se mueve y tal, y muchas veces se sacrifica lo puramente literario por lo comercial.

Pero, aunque la mayoría de lo que se publica hoy en día tiene cada vez menos valor literario, sí me gustaría romper una lanza a favor de las pequeñas editoriales, para ser justa. Son los grandes grupos los que más alejados están de la literatura y se guían únicamente por criterios comerciales, pero por suerte muchas editoriales más pequeñas o independientes constituyen una honrosa excepción y mantienen y defienden esa calidad literaria tan necesaria.

—Muchas son las novelas que han tratado el duelo del hijo o la hija frente a la muerte del padre o la madre. En tu caso, Gema, ¿qué te preocupaba al comenzar la escritura de La pertenencia, desde qué o dónde querías partir, o qué tema exacto del duelo te interesaba más contar?

Espera que lo piense… A ver, evidentemente el punto básico de partida es la propia experiencia, hay mucho de biográfico en este libro. También está muy pasado por el filtro de la ficción, muchas cosas. Pero quería hacer una especie de exorcismo con muchas experiencias mías, y relatar una suerte de viaje iniciático a través del dolor. Cómo éste te puede marcar la vida y determinarte, pero no dejarte encallado, sino ayudarte a crecer, personal o artísticamente, o ambas. Eso lo tenía muy presente, de hecho en la novela, hay cinco personajes principales, y todos van sucumbiendo menos la protagonista, la hija pequeña, quien tiene más posibilidades de sobrevivir a todo, teniendo la vida por delante. Y así asume su dolor en un proceso traumático, pero siendo un personaje que a partir de ello crece, y llega a alguna parte, a pesar del desarraigo, a ese estado de pertenencia. De ahí el título. 

—Respecto a la voz de la narradora, esa hija, oscila siempre entre lo prosaico y lo lírico, y creo que es un ardid de lo más acertado por tu parte. Me llamó mucho la atención el uso recurrente, durante la novela en su totalidad, de la nieve, el humo, la bruma, la niebla, el blancor que se suele repetir alrededor de la protagonista. ¿Por qué?

Qué curioso que te haya llamado la atención eso, ¡me alegra! Lo hice porque es un simbolismo que tengo ahí, siempre, muy presente. El color blanco para mí es lo más tétrico que existe. En general, es el color negro el que asociamos al lúgubre, al  dolor, a la muerte…

—Menos en Asia.

Exacto, pero antes de saber que en Japón y todos estos sitios, el blanco era para el luto, yo ya lo sentía, de pequeña o en la adolescencia, como un color más trágico. Se me debe haber quedado en el inconsciente. Porque la niebla además es el fenómeno atmosférico más inquietante que hay, no te permite ver lo que hay detrás, entonces quería envolverlo todo con ella para dar la sensación de imposibilidad de saber qué te va a traer la vida, si algo bueno o malo, envolverlo todo en una inquietud existencial. Lo lúgubre pero sin serlo, algo velado sin llegar a serlo.

Es curioso. También me lo mencionó otra persona, todo lo del frío y el blanco…

—Antes de esta novela, ¿te habías ido entrenando con algún otro borrador? ¿Ha habido otros intentos de novela similar, o esto ha sido lo primero a lo que te has lanzado?

Mmm, no. Novela, es la primera. Lo que ocurre es que yo he escrito siempre. Tenía un blog, he escrito diarios, ha sido un tema presente la escritura. La pertenencia, mira, es una novela que tardé relativamente poco en escribir, su faceta técnica, práctica digamos, pero que llevo toda la vida concibiéndola. Es una novela que a lo mejor me ha llevado veinte, treinta años en escribir. Bueno, mejor veinte (ríe).

—Como dice una frase del libro, cito de memoria: ‘Algún día escribiré una novela de todo esto’.

Efectivamente. Es una novela que ha estado en mí desde los inicios y ha ido cobrando forma durante todos estos años. Y a la hora de llevarla al papel, no es que haya sido fácil, pero ha salido como un derrame, una desangramiento, más fluido.

—Esta es una pregunta obligada. Desde hace bastantes años, creo, se han ido consolidando una serie de escritoras muy destacables. ¿Por qué el feminismo, desde hace varios años, provoca tanto escarnio e incomprensión cuando es reivindicado por estas artistas que reclaman un punto de vista femenino? Por ejemplo, Laura Freixas con su obra y artículos en prensa y actividad en redes sociales sobre todo.

No es que sea reivindicable, es que es una necesidad, debería ser así. A mí es que me molesta muchísimo la etiqueta de ‘literatura femenina’, o ‘literatura para las mujeres’. Por una parte, decir que siempre ha habido una visión sesgada de la Historia, de la Literatura, puramente masculina respecto a autores que incuso los míos, el ochenta por ciento de mis referentes son hombres—, pero es que está ahí, es una cuestión educacional y cultural.

Por otro lado, ¿por qué se iba a ver esa reivindicación como algo malo? Porque, desgraciadamente, el hecho de nombrarlo produce miedo, está denostadísimo, y hay que recuperarlo por ser absolutamente necesario. Para mí, lo contrario del feminismo es ignorancia. No es ni machismo, ni hostias, es ignorancia. A quien le da miedo el término feminismo no sabe ni a lo que nos estamos refiriendo. Y tiene que reflejarse en los escritos, y tiene que haber más escritores así, más visión femenina del mundo.

Por eso me molesta que haya esa etiqueta de ‘literatura femenina’, porque parece que es un compartimento estanco…

—Como si fuese un gueto.

Exacto. A un hombre no se le pregunta: ¿Cuál es tu visión como hombre del mundo? ¿Por qué es una literatura masculina? A ellos no se les pregunta eso porque se considera que su literatura es universal, mientras que la escrita por mujeres sólo nos interesa a nosotras. Entonces, si me preguntas que por qué está tan denostado, pues porque esa es la reacción que hay, una muy agresiva de personas que se están dando cuenta de que esto avanza y es imparable, y porque nos hemos dado cuenta de que hay que recuperar muchas autoras que han sido olvidadas y sepultadas por la crítica, por la Historia y el público, que no han tenido ningún valor ni mérito hasta ahora.

Mira, declararse feminista, ya que has mencionado a Laura Freixas antes, según una respuesta que dio en una entrevista, es: ‘¿Por qué te declaras feminista? —Bueno, lo primero por agradecimiento, por gratitud. Lo segundo por honestidad, etc’ ¿Cómo no te vas a declarar feminista siendo mujer ahora, en este tiempo? Y sabiendo de todas las mujeres que se han dejado la vida, la integridad física, psíquica y mental, en la lucha por derechos absolutamente básicos. Simplemente el poder ir a la universidad, el poder votar, abrir una cuenta, ser propietaria… Elegir tu vida.

Se me llevan los demonios cada vez que muchas mujeres dicen ‘yo no soy feminista’ o ‘yo prefiero el término de “igualdad”’. No sé si habrás leído el libro Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie, pero te lo recomiendo, porque ahí explica muy bien todo este tipo de gente, precisamente porque si el feminismo se considerase ‘igualitarismo’ se estaría negando la raíz del problema, que es el hecho de que la mujer haya sido el objetivo secular de discriminación y persecución y humillación. Por eso te lo recomiendo, y a todas las personas, porque se entenderá mejor este problema gracias a él. Además tiene ochenta páginas, es muy cortito.

—Por tus redes sociales, sé que eres una gran fan de las series, especialmente de Juego de tronos. ¿Qué te proporciona esta ficción?

Evasión lo primero. Evasión de la realidad, mucho entretenimiento, y a la vez una conexión para entender mejor la realidad; los procesos del comportamiento humano, también es una cosa que me llama mucho la atención, además de en las relaciones políticas, y en las personales. Y el desdoblamiento trágico que tienen muchos personajes, o la deriva enloquecida que tiene Cersei Lannister, que para mí es un personaje totalmente shakesperiano, es Lady Macbeth… Esa locura que le lleva a ser una máquina de venganza, que le ciega, que no ve nada más… Es un teatro de las pasiones. Es muy shakesperiano además porque, mientras que en el siglo XVI tenían a Shakespeare, nosotros ahora tenemos su equivalente: Juego de tronos.

—Una muy rica herencia. Esta pregunta es un poco más abstracta: ¿Crees que es mejor pertenecer o haber pertenecido?

Creo que pertenecer, porque es un continuum. Haber pertenecido suena más triste, es como ‘has pertenecido a algo y ya no perteneces más’. Eso puede llevarte a enfermar de nostalgia o desarraigo. Lo ideal, aunque sé que no es posible, para todos es pertenecer, aunque se haya perdido ese vínculo, y que nos dure. También es cierto que es muy importante saber dónde hemos pertenecido para reconocer nuestras raíces y aceptarlas, porque somos nuestros recuerdos y nuestro pasado.

—Es que fue un eco que me quedó tras finalizar la lectura de tu novela. Sin querer desvelar demasiado, ¿hay algún avistamiento narrativo próximo? ¿Preparas algún escrito nuevo?

Sí, ya lo tengo terminado, digamos, y estoy intentando canalizarlo ahora, moverlo y tal. Pero todavía no sé nada, ojalá te pudiera decir y darte una primicia (risas). Ya sabes que estas cosas van despacio. La novela ya está hecha y tiene toda mi ilusión puesta, así que bueno, cuando esté lista serás el primero en enterarte.

—Me alegro. Cruzaré los dedos.

 

 

 

El test

 

¿Cuál es tu palabra favorita? Alféizar

¿Cuál es la palabra que menos te gusta? Ternura

¿Qué es lo que más te causa placer? Escribir

¿Qué es lo que más te desagrada? Los atascos de tráfico

¿Qué sonido o ruido te agrada más? El ronroneo de mi gato

¿Qué sonido aborreces escuchar? El despertador

¿Cuál es tu palabrota favorita? ¡Coño, ya!

Aparte de tu profesión, ¿qué otra profesión te hubiese gustado hacer? Dibujante o ilustradora de cómics

¿Qué profesión nunca ejercerías? Contable

Si el cielo existiera y te encontraras a Dios en la puerta, ¿qué te gustaría que te dijera al llegar? Adelante, aquí tienes la biblioteca para ti sola

 

 

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Acerca de Luis Bravo

Alma madrileña y mente incierta. Versándose en el cine y el teatro, pues uno es su arte favorito, un sombrío espectáculo que ilumina la oscuridad del patio de butacas, y el otro tiene el poder de malear las distintas fuerzas de las palabras. Escribe porque aún no sabe nada, por las historias que relatar, porque la gente incita a que sea observada, porque sigue habiendo fantasmas sin voz propia, porque la literatura escapa de la certeza, incitándonos a la fiebre o a la sombra. También he publicado un libro, lo puedes encontrar en Amazon y en La Casa del Libro buscando por Mala Sombra.
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