Odio llama a odio

Un admirado profesor de historia comenzó un día el curso así: La historia es el estudio del pasado con el fin de entender el presente y anticiparnos al futuro.

No hay más que hacer un vago repaso a la historia para (no) entender lo ocurrido en París.

Otros ya tomamos en su día a los países musulmanes con la Biblia debajo del brazo, la Santa Inquisición y algunos Cruzados (de cables). Eso sin que hubiese revistas satíricas que insultaran las inquisitivas y bárbaras costumbres que azotaban a lo largo y ancho de nuestra península ibérica, recién despoblada de árabes que tanta cultura y sabiduría dejaron en nuestra tierra.

Otros también tomaron Polonia y parte de Europa bajo otra cruzada racial, alguna biblia y desde luego muchos Cruzados (de cable también). Ésta última es más parecida a la que se nos viene ahora, pues ya estaba a la orden del día el control de los medios.

La historia ayuda a encontrar las causas, odio llama a odio.

La manera en la que, los medios y dirigentes políticos, criminalizan a toda una cultura es una especie de insulto a la cordura de una Europa que se entiende leída y sabida de sus errores del pasado. La creación de odio y fomentación de miedo puede ser comparable a la que precedió a la muerte de millones de judíos.

Y ese miedo, parece que lo crean los mismos que ya lo tienen. Quizás, esta movilización política no sea contra el terrorismo  o por la libertad de expresión. Quizás sea una manera de reprimir, con el mismo miedo, la unión ciudadana y el resultado de ésta en partidos como Podemos o Syriza. El primer ministro griego, Antoni Samarás, al que ha visitado Rajoy esta semana, decía esto sobre el atentado el mismo día de la tragedia: SYRIZA no vive en este país, quiere otorgar la ciudadanía en masa, la seguridad social y la asistencia sanitaria a los inmigrantes ilegales. Usted ve lo que está sucediendo en Europa hoy en día, todo cambia radicalmente. En Francia, el socialista Hollande ha lanzado el ejército en las calles. Hoy en París, hubo matanzas y aquí todavía se invita a más inmigrantes ilegales y a distribuir tarjetas de identificación”

El terrorismo es una pata que cojea en la humanidad, una lacra para la democracia y para el bienestar. Pero no se esconde tras una sola frontera, ni tan sólo tras una religión. Menos se esconde en un solo sitio el castigo a la libertad de expresión, sobre todo publicando desde un país donde hay una ley medieval conocida como mordaza.

O pregunten la libertad de expresión que tienen niños camboyanos fabricando zapatillas Nike, refugiados (palestinos, iraquíes o afganos) o subsaharianos balanceándose en la valla de Melilla.

Y si esto es demasiado abstracto, hay otro ejemplo “reciente”: cuando las potencias callaron tras el bombardeo de la OTAN a una estación de televisión pública en Belgrado durante la guerra de Kosovo en 1999.

Las cosas no se arreglan, si es que hay algo que arreglar, a disparo limpio, pero no juzguen a una cultura entera por un  grupo de Cruzados (de cable) con el Corán bajo el brazo.

Seguro que aquellos dirigentes (de países, medios y empresas), que ahora se envuelven en la bandera de la libertad (como esos que siguen a Marine Le Pen), se les ocurre defender a sus ciudadanos limitando más sus libertades, como es el caso de Reino Unido y su propuesta para prohibir Whatsapp.

En Irlanda, la blasfemia está multada hasta con 25.000 euros, su primer ministro estuvo en la marcha.

El presidente turco, cumplió su propuesta y ordenó cerrar Twitter en marzo de 2014, también estuvo en la marcha.

Antoni Samaras, al que antes nombraba, también se manifestó por la libertad.

Mientras tanto, uno de los caricaturistas fundadores de la revista Charlie Hebdo, Bernard Holtrop, dijo en una entrevista a un diario holandés que “Vomitaría sobre todos esos nuevos amigos de la edición”

Aquí, en España, mientras también estábamos en la marcha por la libertad, otros eran imputados.

Libertad de expresión sí y siempre, no seamos hipócritas.

 

Fotografía: Kino

Acerca de Luis Aguilar

Gato al sur del Manzanares, hormiga del globo y okupa del Cyberespacio. Su pasión por la comunicación le llevó a licenciarse en Publicidad y Relaciones Públicas y, aunque es más de esto último, adora el creativo resultado al juguetear con las palabras. Convive con el estrés a la espera de un traficante de tiempo y, mientras tanto, le roba a la vida más de lo que le puede dar. Cuando descansa, coge aire en las comas y a veces, consigue pararse en los puntos.
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5 comentarios

  1. Los medios de comunicación de masa se han apresurado en bombardear al espectador sobre la tragedia occidental, pero las noticias de un dron que bombardea una boda en Paquistán tiene el espacio de unos pocos segundos.
    Me habría gustado que el mundo informativo hubiese aprovechado de la tragedia de Paris para un análisis serio y racional sobre las causas de todo esto, en vez de limitarse en evocar al demonio del otro lado del Mediterráneo.
    El telediario de la uno busca el significado de la tragedia en la tragedia.

  2. Muy buen artículo. La hipocresía que deambula por los medios está haciendo mucho daño, no cabe duda. Pero yo me pregunto: no seremos nosotros mismos los verdaderos hipócritas que nos dejamos ser manipulados por ellos ? Como siempre, en la educación está la respuesta. Hablemos con nuestros hijos y no los dejemos ser dirigidos. Sólo así podré mirar a mi encantador vecino Hassan como si se llamara Antonio y fuera un amigo de toda la vida.

  3. Mucho le debemos a la iglesia que tanto te gusta criticar, primo. La iglesia como todo, es un organismo en el que hay manzanas podridas, pero no por ello se debe generalizar. Yo no soy creyente pero respeto mucho a la iglesia, como a la comunidad musulmana. Y a eso que llamas tu ley medieval, a mi parecer, veo una ley equitativa en la que ahora tanto ciudadanos corrientes como policías, van a estar amparados por la ley ante cualquier abuso o vejación (por ejemplo), cosa que antes no pasaba y quedaban impunes muchos actos de violencia.

  4. A la iglesia como institución creo que le debemos el oro que saqueó en sudamérica. Sin embargo, a la parroquia de mi barrio le debo mucho. Una enseñanza de comunidad mediante la palabra, le debo haber escrito (o reescrito) la biblia que con buenas metáforas contiene sabidurías que han soportado al tiempo. Y si, pensándolo, a la iglesia le debo todo el arte que, gracias a su poder económico, ha podido financiar a lo largo de la historia. También le reclamo como, con actitud muy medieval, quemaron (y queman) libros y persiguieron (y persiguen) científicos, actitud que no difiere mucho de lo que hicieron un día los Nazis en la BebelPlatz de Berlín.

    En cuanto a la ley mordaza, cuanto más libre sea un país menos violencia habrá. Coartar las libertades de expresión genera expresión de otra manera: VIOLENCIA.

    La ley mordaza forma parte de un régimen que favorece la inamovilidad, el elitismo y sobre todo, algo que no les gusta a los que la han aprobado y que por ello no lo saben, la insurrección.

    Muchas gracias por generar debate. De eso se trata. Aquí, lo principal es que no haya inamovilidad con las ideas y que, leyendo todo dos veces, quizás, se pueda cambiar de opinión.

    Abrazo.

  5. Si bien estoy deacuerdo en general con lo que planteas en el artículo, pienso también que al final caemos en el eterno cliché de una Europa segregacionista, oscura y represora que resulta incapaz de superar ciertos temores y tradiciones culturales de largo recorrido. Ahora, si bien es cierto que Europa ha perdido su carácter de potencia cultural y que se muestra en muchos valores totalmente obsoleta, a mi juicio nos encontramos en un punto en el que Europa simplemente tiene miedo y como a las viejas glorias que pierden su antiguo encanto, intenta encontrarse a si misma y ver que puesto puede ocupar en el nuevo escenario mundial que se dibuja y eso amigo mio lleva su tiempo. Además a esto debe aňadirse que si bien como dices el terrorismo no representa a una sociedad completa, no debemos ignorar la realidad del asunto, aquellos que hoy amenazan la seguridad y los logros conseguidos por la sociedad europea tiempo atrás y que han garantizado durante aňos una mejora en la calidad de vida no sólo de los propios europeos sino de gran parte del mundo, son musulmanes, y no debemos caer en el error de plantear ahora debates raciales que aunque por supuesto no deben ser ignorados, a mi juicio no resultan prioritarios, lo urgente ahora es garantizar nuestra seguridad y para ello tristemente no queda más remedio que reconocer lo que nos negamos a admitir, estamos en guerra y hasta que no lo asumamos con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva, seguiremos navegando en punto muerto cediendo terreno a nuestra posible desaparición como sociedad. La historia es un proceso vivo de eso no cabe duda, pero esta la construyen los propios seres humanos, con lo cual somos dueňos de nuestro destino y ahora es el momento de actuar. Un fuerte abrazo

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