Have I a dream?

Qué es eso a lo que llaman perseguir un sueño. Acaso no es lo mismo que el discurso dominguero en misa. Ese en el que el cura te insta a seguir la luz blanca. Como si tú fueras el elegido, el único que accede al reino de los cielos. Y todas esas paredes negras hasta llegar a ella son los medios de seguimiento de esa luz blanca, de ese sueño.

No será que alguien, en ese camino, se lucra de lo que hay antes de llegar a luz blanca. No será que para ser yo quién quiero ser tengo que meter dinero en el bolsillo de los gestores de la educación, en los bolsillos de fabricantes de trajes caros, en las arcas de marcas que idealizan, de las marcas, instituciones y generadores de pensamiento que crean luces blancas.

Y esa luz blanca se hace más distante y el túnel aún más largo cuando las instituciones que venden los sueños, que las marcas insinúan, son apoyadas por el sistema legal. Hago mención a la nueva y poco conocida ley de nuestro ministro Wert, pendiente de aprobar para ser puesta en marcha en septiembre. El término coloquial como se la conoce es el Decreto 3+2, por la intención del gobierno de reducir el grado a tres años y así “obligar” a los estudiantes a realizar un máster de dos.

Hipotéquese para terminar el máster y devuélvalo en cómodos plazos con su sueldo de becario. Además, compre el traje para ir a la oficina, las últimas Adidas para el pádel de después y, apure, no vaya a llegar tarde a su curso de formación, a la clase de inglés y a tus 25km de bicicleta, el runtastic no se actualiza solo.

No será que estas nuevas formas de crear estilos de vida y pensamiento, en la que se encuentran innumerables élites, son copias de la institución más dogmatizadora de la historia, la iglesia.

Vendiendo sueños en forma de productos, en forma de estilos de vida, en forma de luces blancas al final de un túnel que algunos se quedan en el intento de cruzar.

Generando macrosectas de consumidores de esperanzas a renta fija, mes a mes. Defendiendo simbología sin crucifijos pero cargadas de una cultura de marca que generan fundamentalismos tan graves como aquél de oriente medio que tanto criticamos. O como aquel que degolló cabezas desde la palabra de la biblia y el imperio donde no se ponía el sol.

Entonces, qué pasa con los paganos. Con aquellos que no encuentran esa luz blanca en este túnel de formación continuada a altos precios. Es que no la encontramos o es que no nos la quieren ofrecer en pos de perpetuar a pastores y a rebaño. Imagino que el sueño se encuentra en uno mismo en libertad y sin bombardeos de adoctrinamiento social y casi religioso constante. Pero las pautas están marcadas y las elecciones preseleccionadas. Elige este estilo, este camino, este tipo de trabajo en este tipo de oficinas, esta educación y paga por ella si quieres ser como el de la foto. Sigue la luz blanca al final del túnel o caerás eternamente en el infierno.

¿Dónde se encuentra mi sueño si no me dejan verlo?

 

Fotografía: Leo Hidalgo

Acerca de Luis Aguilar

Gato al sur del Manzanares, hormiga del globo y okupa del Cyberespacio. Su pasión por la comunicación le llevó a licenciarse en Publicidad y Relaciones Públicas y, aunque es más de esto último, adora el creativo resultado al juguetear con las palabras. Convive con el estrés a la espera de un traficante de tiempo y, mientras tanto, le roba a la vida más de lo que le puede dar. Cuando descansa, coge aire en las comas y a veces, consigue pararse en los puntos.
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