El arte de la sociedad surrealista

Como el bañista a la resaca, la gente a lo ineludible. El peligro no es ser arrastrado mar adentro. Lo verdaderamente arriesgado es cómo reaccionar. Y la clave para escapar no es nadar contra ella, sino en paralelo a la orilla.

Más de 800 casos de corrupción urbanística en España en los últimos 14 años. Miles de inmigrantes saltan la valla. Hipotecas corrosivas. Seguridad nivel 3. No es de extrañar que el sentimiento altruista se haya enterrado en lo más profundo de la decepción. Pero algo falla. Y no son los corruptos. Les contaré un secreto:

La enfermedad de la psicosis contagia cada recoveco de la vida pública, y todo se desvía. De pronto, cientos de personas se manifiestan por un perro. Policías arrastran ancianas de sus casas, bebés de dos meses, madres solteras. Programas de televisión donde la gente anda desnuda, cazas rusos sobrevolando el norte de Europa, millones y millones volando por Suiza, reminiscencias de la guerra fría, suicidios ocultos y asesinatos no tan ocultos. Donde el exterminio de las libertades está justificado e importa más la edad de Miley Cyrus que el año de La Fayette. Y luego esto: gente recorriendo con la garganta partida en llamas calles vestidas de pancartas oliendo a frases acoradas. Muy bien. Reivindiquen. Pero cuando se le pregunta a cada uno el motivo de sus quejas, contestan en simbiosis. Cuando se le pide a cada uno una propuesta alternativa, callan en simbiosis. El esperpento. Si Orwell levantara la cabeza…

Y le echamos la culpa al sistema, al PP, a Merkel y al BCE. Pero no, no son ellos. Ni los chinos, ni las teorías conspiratorias, ni los lobbies. Si se adentraran hacia el paradigma de los hechos como hizo Dante en las puertas del Infierno, se tropezarían ustedes con lo mismo. Algo tan fácil que lo explica todo. Tan simple que no se tiene en cuenta. La piedra angular de toda cuestión que nos afecta: el hombre. ¿Pero es realmente necesario volver a Hobbes?

La vida es un devenir de ciclos. Como todo economista sabe, no existe la linealidad, sino una sucesión de picos. La calma antes de la tempestad. Y de eso se trata, estamos en un ciclo. Un ciclo surrealista. Es la tormenta.

Viven en una continua ovación a la subjetividad del ser. Es un mundo irracional. Un maravilloso mundo surrealista. Ustedes son el perro que se muerde la cola. Pues dejen de morder. Le están dando poder a la inercia. Muchos viven entre algodones, otros no conocen el caos en Siria, o la dictadura en Corea, los muertos en Filipinas, las bandas de Michoacán, las minas de Bolivia. Asusta no escuchar nada. Pero este cinismo es la misma sociedad. Hemos perdido la costumbre de darnos de usted.

Existe el cáncer, el sida, la hepatitis C, la crisis económica, el terrorismo, las doctrinas, las crisis de ansiedad, los trastornos mentales… y la falta de conocimiento. Y no es atrevimiento involucrarla en tan pérfidas disfunciones. Una disfunción del conocimiento. Esta es la verdadera crisis.

Pero esto no es una condena a la raza humana sino un canto a la esperanza. Se puede ser mejor. Tienen manos y ojos, saben teclear, también leer. Si todos fueran Malala quizás tendrían más alicientes, pero no es necesario arriesgar la vida hoy en día para conocer. Al menos nosotros, los del lado “bueno” del globo. Y es de agradecer y ansiar por quienes lo hacen. Por quienes llevan meses retenidos, perdidos o callados. Olvidados. Pero esto va por el resto. Por los millones de millones de personas que no se asombran. Que no escuchan. Gente de ese calibre. Sí. A ustedes: dejen de ser marionetas, máscaras de falsa Vendetta.

Luego parece increíble que haya periodistas decapitados. Lo increíble es que nos parezca tan increíble.

Parafraseando al Maestro Jesús G., en una democracia en la que no hubiera nada que ocultar, el surrealismo no tendría ni la más pequeña posibilidad de existir. No tendría razón de ser, porque sería innecesario. El surrealismo es fruto y obra de una razón oprimida -no de una razón que reprime- que busca formas de manifestarse. Busca la sistematización de un racionalismo diferente: el surrealismo como racionalismo diferente. Razón contra razón. Dialéctica, pero en absoluto obra de la sinrazón. Del irracionalismo no sale nada susceptible de ser inteligible. Ni en las ciencias, ni en las artes, ni en la sociedad. Pero, dirán ustedes, sigue siendo un mundo corrupto de sinrazón.

El secreto de estas situaciones salpicadas es el hombre ensimismado en su falta de conocimiento. El surrealismo es simple consecuencia, racional y razonada. Alcen sus mentes y conozcan, porque solo así podrán derrocar al dictador. ¿Acaso no lo saben? Son ustedes la economía. Son ustedes el PIB. Serán ustedes el Gobierno. No es casualidad que Huxley o el Quijote estén prohibidos en Corea del Norte. Sean el abuelo que salta por la ventana. No sean bañistas, sean la resaca. Pero esto la gente no lo sabe. Así que, tiranos, quédense tranquilos, porque aquí siguen todos en la cueva intentando descifrar sombras, reflejo de ellos mismos.

 

Fotografía: Madame Fastras

Acerca de Giulia

Guiri por naturaleza, le gusta perderse entre submundos para hacerlos reemerger. Silenciosamente incómoda y discretamente enfadada. Mente freelance dispuesta a mancharse los dedos de vidas. Salpicando ideas aquí y allá, espera ser útil para alguna pupila. Quiso ser abogada, cineasta y agente secreto. Se quedó en periodista. Pero es una fiel conservadora de ese antiguo oficio, aquél que se ejercía en humeantes madrugadas con olor a café.
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2 comentarios

  1. Mariafelixalcalde

    Confieso que lo he tenido que leer mas de una vez Pero cuanto mas lo leo mas me fascina hace pensar analizar reflesionar .Bueno muy bueno

  2. Maria del Carmen

    Megusta mucho y me asusta aun mas.Una bofetada con la mano abierta a la sinrazon en la qe estamos inmersos,.De qe nos qejamos? !Yo no puedo hacer nada! Esa es nuestra escusa y asi nos va.

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