Patio de vecinos

Imagínese que es usted el Presidente de su comunidad de vecinos. Sí, algún día le tocará. De repente llama a su puerta el señor del 5ºA para decirle que está en paro y que este mes no puede pagar la cuota. Usted le conoce desde hace años -por ejemplo, unos 33- y, en virtud de su buena fe, se lo perdona y le propone un préstamo. El resto de vecinos está de acuerdo, por supuesto, porque le conocen, porque se fían del señor del 5ºA.

Tras varios meses de impagos usted se mosquea y decide controlar de manera más precisa en qué se gasta el dinero. Descubre que lo invierte en ropa para sus tres hijos. Su vecino le explica que tiene que vestirles, que es padre soltero y le recuerda que está en paro. Pasa más tiempo y el préstamo aumenta, así como los intereses. Se da usted cuenta de que ya no puede solventar esta situación porque el vecino parece no tener ninguna intención de pagar. El resto de propietarios también se ponen nerviosos. El del 5ºA no paga, ni piensa hacerlo y se encierra en su casa. Y ahora usted qué, ¿le da un ultimátum?, ¿le regala el dinero?,¿sería usted capaz de echar de la comunidad a su vecino del 5º?  

Europa se parece a un patio de vecinos hasta en los actores. Está el Presidente -Jeroen Dijsselbloem-; el que lleva las cuentas -Draghi, Juncker y Lagarde-; la mandamás -La Merkel-; los típicos vecinos que siempre llevan pastas a las reuniones -España, Italia, Portugal, Irlanda…-; el indignado del 5ºA -Grecia-, y el resto de propietarios.

La deuda pública griega suma unos 317.000 millones de euros. Equivale al 175% del PIB del país. Es la tasa más elevada de la zona euro. Pero la dinámica parece indicar que el país está incluso en mejores condiciones que otros -aunque no se lo crean-, ya que la carga de intereses es menor y los plazos son más largos (tienen 30 años y a ver quién da más).

Según Lorenzo Bini Smaghi, ex miembro del Comité Ejecutivo del BCE, “muchos debates comienzan con la presunción de que la deuda griega es insostenible”. Según él, muy cuestionable. He aquí una breve y simplificada explicación:

Puesto que la sostenibilidad de la deuda depende más de la dinámica que del nivel total, a veces, un nivel elevado puede ser más sostenible que uno más bajo. De hecho, depende, además de los intereses a pagar (hoy un 4,3% del PIB), del crecimiento esperado del país y del superávit primario, que tras las reformas de Samaras había llegado a crecer por primera vez. El superávit primario, para entendernos lejos de la Wikipedia, es la relación entre lo que se ingresa y lo que se gasta, sin tener en cuenta la deuda (si el del 5ºA ingresaba 1000 euros al mes y gastaba 800 en vivir, esos 200 restantes serían el superávit primario. Pero claro, a esos 200 hay que restarle lo que no ha pagado a la comunidad, hablando en caramelos y dando gracias a un determinado profesor de Economía).

Las previsiones -es todo tan etéreo- apuntan a que el país crecerá incluso más que en gran parte de la Eurozona. Finalmente, se espera que el superávit primario de Grecia será mejor que en muchos otros países y que la deuda baje cada vez más. Se estima en hasta el 135% del PIB en 2019, frente al 175% de ahora.

Pero lejos de marearles con números vayamos a lo morboso de la situación, que se hace más ameno.

Parece que a Tsipras le gusta el maquillaje más que a Pedro Sánchez en sus entrevistas por la tele. Llegaron al poder bajo el “no vamos a pagar”, cántico cervecero del “no nos moverán”. No iban a pagar y no iban a negociar. Estaba -perdón, está- en su plan electoral. Y los griegos, hartos de mendigar y borrachos de antidepresivos y ansiolíticos, le regalaron su voto a él y al portero de discoteca que le sigue -el ministro de Finanzas Varoufakis, sex symbol de la prensa internacional y posible portada del Men’s Health-.

Cuando vieron que la alemana vestida de Prada no iba a tender su mano, les salieron las orejas. Intentaron mantenerse firmes. Pero les ha faltado diplomacia. Pero ahí estaba Renzi para regalarle la corbata a Tsipras. Un manca finezza en toda regla.

A las interminables reuniones de las que ya se ha perdido la cuenta, el clan del esperanzador Tsipras seguía con la mente en sus promesas. De hecho, este martes anunciaba que su Gobierno no daría marcha atrás y que a partir del jueves presentaría las primeras medidas prometidas a sus electores. “No chantajeamos, pero tampoco nos dejamos chantajear”, decían inflados. “Trabajamos por un acuerdo sin la parte tóxica de la troika”. Ya. Claro. Pero en Bruselas cayó el ultimátum. Y como esto es un patio de vecinos, comenzó el gallineo: el irónico Schäuble, ministro de Finanzas alemán, les dio unas palmaditas en la espalda con su “lo siento por los griegos”. ¿Lo siento por los griegos? Palmaditas cada vez más calientes tras añadir “tu Gobierno es irresponsable”. Tsipras se desinfló y Varoufakis se largó.

Pero ya lo había advertido el Presi, “Grecia no saldrá del euro gane quien gane las elecciones”. Al más puro estilo telenovela Antena 3.

Durante unos días ambas partes esperaron a que una mano invisible solucionara el desacuerdo. Pero se adelantó la mano dura.

Este miércoles los griegos han confirmado la petición de una extensión del crédito que va ligado al programa de rescate. Vamos, que sí, que pagan la deuda. La otra opción era pudrirse fuera de Europa entre las zarpas rusas y asiáticas.

Lejos de especulaciones, morbos y gallineos, hay algo injusto en todo esto, y no solo para los pobres griegos. Hasta Juncker lo ha admitido: “la troika ha atentado contra la dignidad de algunos países. Es una institución poco democrática”. Y dicho por el Presidente de la Comisión Europea…

¿Acaso se han perdido los valores que crearon a la Unión Europea? Y se me quedan cosas entre las teclas. Porque en este patio de vecinos se presta dinero a cambio de sangre. “Aquí no hay quién viva”.

Acerca de Giulia

Guiri por naturaleza, le gusta perderse entre submundos para hacerlos reemerger. Silenciosamente incómoda y discretamente enfadada. Mente freelance dispuesta a mancharse los dedos de vidas. Salpicando ideas aquí y allá, espera ser útil para alguna pupila. Quiso ser abogada, cineasta y agente secreto. Se quedó en periodista. Pero es una fiel conservadora de ese antiguo oficio, aquél que se ejercía en humeantes madrugadas con olor a café.
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2 comentarios

  1. Agudo ironico y claro!!!!

  2. N.

    Me encanta la comparativa. Si tenia alguna duda encuanto a lo qe pretendia el actual gobierno griego ya me ha qedado claro. Tiene qe cumplir con los pagos, porqe no son unicos, forman parte de un todo. De un gran patio de vecinos donde siempre habra algunos qe viviran mejor qe otros,seran economicamente mas pudientes y dirigiran el cotarro. Nos parece justo?.

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