¿Qué mide el reloj?


 

“Si quieres que parezca que tu vida ha durado más, lo que tienes que hacer es perseguir cosas nuevas, necesitas probar cosas nuevas todo el tiempo, conducir por un camino distinto cuando vuelves a casa… Si siempre almacenas recuerdos nuevos, parecerá que tu vida ha sido más larga”.

David Eagleman, director del Laboratorio para la Percepción y la Acción de la University of Texas Medical School en Houston.

 

¿Qué mide el reloj? ¡Qué pregunta tan desnuda!, el tiempo. Pero, ¿qué es el tiempo? Difícil de responder a esta pregunta excesivamente “disfrazada”. Definirlo es complejo, un concepto que bucea en distintas profundidades. La RAE establece hasta diecisiete acepciones para él. Platón, sin embargo, se quedaba con una, “el tiempo es la imagen en movimiento de la eternidad”. Un concepto íntimamente relacionado con el contexto donde se encuentre. Muchos dirían que el tiempo es dinero, otros que es oportunidad y algunos, que es algo intangible que corre en nuestra contra.

 

Lo interesante del tiempo no recae tanto en su fiel definición como en las implicaciones que tiene en nuestras vidas; todo lo que hacemos día tras día está enquistado en un reloj: horas, días, meses… Luis Aguilar tocaba este tema en el post dedicado al Día Internacional del Tuitero, “El café con la leche fría para el adulto, no vaya a perder mucho el tiempo en este frenesí de vida”. ¿No tenemos tiempo ni de esperar a que se nos enfríe el café? Cada año que pasa nos revuelve la sensación de necesitar más tiempo que el anterior. Cada vez dormimos menos y trabajamos más. Alguien se fuma nuestro tiempo libre y mientras, nosotros cabizbajos, más por pantalla que por abatimiento, repetimos: “Últimamente ando muy ocupado”.

 

¿Si pudieras comprar tiempo lo harías? Vivimos encorsetados en ese concepto que entendemos por tiempo, lo que deriva que suframos estrés, ansiedad y depresión. Es el culpable de la angustia del hombre por su propio destino, queremos hacer muchas cosas antes de morir, y el tiempo pasa alígero. ¿Quién no ha querido alguna vez controlarlo como el que controla una lista de Spotify?

 

En cierto modo, el tiempo también nos manipula. Nos hace correr, pararnos, nos hace tomar decisiones, establecer prioridades y por ende, nos hace elegir. Con un solo día a la semana libre tienes que acotar que vas a hacer, una, dos cosas a lo sumo tres, cuando en tu lista mental había al menos diez. Dejamos de hacer cosas porque ya no son adecuadas al tiempo que acompaña, “se ha pasado el arroz”, tenemos hijos y nos casamos influidos por el tiempo “es lo que toca”, hacemos esto o aquello porque llevamos demasiado tiempo sin hacerlo o por el contrario, porque llevamos demasiado tiempo haciéndolo. Vivimos en una línea temporal en la que la sociedad ha pintado las etapas que contiene y las ha rellenado del contenido de lo que “se debe” estar haciendo en cada una. En consecuencia, valoramos las cosas dependiendo del tiempo en el que se han hecho y no por la calidad de las mismas, “Hazlo, aún estas a tiempo”

 

¿Sobrevaloramos el tiempo? La mayoría lo hacemos. Y por eso su valor económico ha crecido como la espuma, tiempo es dinero.

¿Somos esclavos del reloj? ¿Quién no lleva uno encima? El otro día iba por la calle y una chica de unos veinte años me hizo una pregunta que me sorprendió, “Perdona, ¿tienes hora?” Hacía años que nadie me lo preguntaba. Al igual que preguntar en la parada del autobús “¿Hace mucho tiempo que ha pasado el 27? Las típicas frases que la tecnología está borrando a su paso. Antes podías elegir si querías llevar un reloj o no para saber constantemente que hora era, ahora no, ¿quién no tiene un móvil en el 2015? Pensé que la chica se habría quedado sin batería.

 

El tiempo corre

el tiempo tiraniza

el tiempo destruye

el tiempo empieza

el tiempo acaba

el tiempo da

el tiempo quita

el tiempo precia

el tiempo mueve

el tiempo castiga

el tiempo satisface

El tiempo pisotea las leyes del mundo…

 Quevedo

 

El tiempo no es igual para todos. Ya lo dijo Einsten en su teoría de la relatividad, y nos lo mostró Dalí en el cuadro que encabeza este post “La persistencia de la memoria”. Un cuadro del que esperaba tantas interpretaciones como personas lo vieran.

El enemigo de Picasso, quería en esta obra demostrar la flexibilidad del tiempo frente a la creencia de rigidez que la sociedad de hoy le atribuye. Quería expresar como el tiempo en realidad es blando, haciendo que nos cuestionemos la sobrevaloración que le damos. Por eso, relojes derretidos, y porque si esa flexibilidad es subestimada, el tiempo se derrite y pasa. La mosca colabora para transmitirnos que el tiempo vuela.

Para Dalí el tiempo era un concepto flexible, subjetivo y personal. Más pasional, vivencial y no racional. David Eagleman se alinea con él y con Einsten, “lo sorprendente es que el tiempo es muy maleable; puedo hacer algo en el laboratorio que te haga creer que algo duró más o menos de lo que realmente duró, o que algo se produjo antes que otra cosa”.

Pero el objetivo principal de Dalí en esta obra era la memoria, por la importante relación que establece con el tiempo. Una crítica a que hay más interés en conservar la memoria y encasillarse en el pasado que en avanzar hacia un presente y futuro. Punset en una entrevista con David Eagleman titulada Qué es el tiempo, decía que los recuerdos son realmente importantes porque en realidad solo existe el pasado, no hay futuro. ¿Será por eso por lo que damos tanta importancia a los recuerdos?

 

¿Es el tiempo un concepto humano universal? En Brasil, en una de sus tribus indígenas: los Uru-Eu-Wau-Wau nos demuestran que no. En este pueblo, no conciben el tiempo como algo abstracto ni ponderable. No poseen palabras para ‘semana’, ‘mes’ o ‘año’. Estos indígenas viven en un mundo de hechos que no están enquistados dentro del tiempo. Ninguno de ellos tiene una edad concreta y tan solo hacen distinción entre el día y la noche y entre estaciones lluviosas y áridas. Es más que la sociedad nos impone un tiempo a nosotros y nosotros nos acatamos a él.

 

Disfrutar, aprender cosas nuevas y conocer a las personas… ¿Depende del tiempo o de cómo lo empleamos? El tiempo nos impide muchas veces que disfrutemos del presente y que gocemos del futuro. Igual deberíamos vivir más influidos por lo que quiere transmitir el cuadro de Dalí, que nos despreocupemos de los aspectos temporales de la vida y valoremos más las cosas que siempre están ahí.

 

“La riqueza de la verdadera felicidad no pertenece al tiempo. Como el amor, una vida así es atemporal; y para comprender aquello que es atemporal, no debemos enfocarlo a través del tiempo. No debemos utilizar el tiempo como medio de lograr, de realizar, de captar lo atemporal. Pero eso es lo que hacemos en la mayor parte de nuestra vida; pasar el tiempo tratando de captarlo”.

Jiddu Krishnamurti

 

Acerca de Lucía Barba

Madrileña inquieta. Curiosa por naturaleza y optimista por definición. Apasionada de la vida y de todas las cosas que le ponen los pelos de punta. Hablando por los codos la escucharás unos gramos de “sabes” y un kilo de “porqués”. Fan de las personas y las marcas. Eligió la publicidad como el viaje que le permitiría estudiar a las personas. Le encanta agitar las cosas, darles la vuelta, cambiarlas, descomponerlas y volverlas a componer. De ahí Melettea, un baúl abierto y volátil con destino la inspiración, donde poder volcar su curiosidad y agitar más de un pensamiento.
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4 comentarios

  1. No tengo palabras, ¡eres una grande!

  2. Carpe Diem.Ay…el tiempo,time,temps…..(t al cubo)Horas d entrada y salida laborales conllevando horas precisas de comida,desayunos,sueños,viajes y tiempos sincronizados por minutos e incluso segundos….Que zen esos momentos de soirée en el sofá y los FINESSSSS d semana…sin pensar en el tiempo calculado y rutinario.Bienviniendo el tiempo sin prisas……paseos,tertulias,peliculas y dejándose llevar por los deseos,sentidos y sensaciones…..tic tac tic tac.

  3. Muy buen artículo, Lucía!! Enhorabuena!! En mi opinión, es la seguridad de la muerte lo que da sentido a nuestras vidas…de ahí nuestra responsabilidad de aprovechar, gozar y aprender en cada minuto… tempus fugit!!

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