Florentino y el no a la democracia

“La exigencia es máxima” es el último titular que nos deja Florentino Pérez. Otro año más, el faraónico presidente del Real Madrid, se “carga” a uno de sus entrenadores, esta vez, al bueno de Ancelotti. Seguro que habrá levantado la ceja lo mismo que ha fruncido el ceño plantilla y aficionados. No quedó tan claro cuando largó a Vicente del Bosque, si se fue por falta de exigencia, el salmantino ha debido aprender bien la lección pues ha logrado ascender la marca España a puestos más altos de lo que ACS, grupo que preside Floren, llegará.

Está claro que Florentino, y en defecto compartido con su homónimo en España, Mariano Rajoy, no ha sabido mirarse al espejo ante los fracasos. Quizás entonar el “mea culpa” no sea del gusto de quien se encuentra en tales esferas, incapacitados de mirar un reflejo que se revela contestando “You talking to me?” Como si de un Taxi Driver se tratara.

El lunes leí algo en Marca (si, el Marca también se lee), un artículo de Óscar Campillo titulado “El plan es que no hay plan” y cuyo título son las palabras que resuenan tras un espejo al que Florentino no se asoma. Es curiosa la incongruencia entre lo que supone una de las marcas más potentes del mundo y tras la que se esconde una cultura de club que se construye y destruye a bandazos. ¿Cómo lo externo de un club, su imagen, brilla tanto cuando por dentro está lleno de un caos insostenible?

Más incongruente es aún la antítesis de un presidente que ha sido capaz de hacer de su empresa una de las más importantes constructoras del mundo y que es incapaz de asentar unos cimientos, lejos del marketing y los beneficios, que sirvan como base a lo que al final son: un equipo de fútbol; cosa que es, fundamentalmente, la que su pueblo quiere (entiéndase pueblo como plantilla y aficionados).

Y Ancelotti es la imagen del pueblo, los medios sociales lo han dicho y Florentino, que no huele el césped más allá del bonsái de su despacho, no ha sabido escucharlo. Florentino, hijo del legado de quien “gobernó” décadas en España, ha dicho no a la democracia haciendo caso omiso a sus propios empleados, los jugadores, y a una inteligencia ya no sólo futbolística sino también empresarial que grita la necesidad de un plan, de un proyecto, a largo plazo.

Situaciones parecidas acontecen en diversos ámbitos. Aquí en Madrid y por no salirnos de la M30, las últimas elecciones han hablado. Los Pavones, cansados de no ser escuchados y de tener que probar suerte en Inglaterra, han pedido la misma atención que los Zidanes y un proyecto de ciudad que sea incluyente y no excluyente para aquellos que la componen, ciudadanos los madrileños, socios y jugadores los madridistas.

El feedback existente potencia la voz democrática, el éxito se encuentra en saber leer y escuchar las peticiones de aquellos que forman parte de tu plan, de ver las redes sociales y de estudiar las encuestas de marca.com.

El éxito de plataformas como Ahora Madrid se encuentra en el hecho de construir un plan con la gente que te sigue, de escuchar, de preguntar y de cimentar un proyecto en el que todos participen.

La sociedad exige instituciones formadas por todos porque lo mejor que nos han traído las nuevas formas de comunicación, es la posibilidad de gritar y con ello, la casi obligación de ser escuchados.

Bajar a oler el césped, dar un mitin en un parque y entender el sentir de tus seguidores es clave para la creación de un plan, para la mejoría de la imagen de “marca” y en definitiva para proyectar a la sociedad en su conjunto dentro de los estadios y dentro de las plazas.

Acerca de Luis Aguilar

Gato al sur del Manzanares, hormiga del globo y okupa del Cyberespacio. Su pasión por la comunicación le llevó a licenciarse en Publicidad y Relaciones Públicas y, aunque es más de esto último, adora el creativo resultado al juguetear con las palabras. Convive con el estrés a la espera de un traficante de tiempo y, mientras tanto, le roba a la vida más de lo que le puede dar. Cuando descansa, coge aire en las comas y a veces, consigue pararse en los puntos.
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2 comentarios

  1. Florentino impone máxima exigencia a jugadores y técnicos, pero no a sí mismo. Gran post os leo a menudo y me encanta como reflejáis vuestras impresiones. Nos leemos 😉

  2. Gracias jugón! : )

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