Protagonista de mi vida

 

Vuelo en un paracaídas, él es el culpable…

…culpable de ese vértigo de existir adaptándonos a una sociedad que nos empuja a ser más de ella que de nosotros mismos…

Tomad asiento, coged aire y disfrutar, ¡bienvenidos al teatro de la vida!

 

Primer acto. En busca de la estabilidad.

Vivimos anclados en recuerdos almacenados en baúles que queremos olvidar, responsables de no emocionar nuestro presente. Buscamos la estabilidad con esperanzas apuntando a un futuro desconocido de la mano de sueños que se tornan inalcanzables.

Arrastramos demasiadas exigencias que nos impiden interpretar el personaje adecuado, quizá ningún guionista nos ayudó a entender que la magia de la vida está en todo aquello que pasará en los próximos actos, en la novedad, la sorpresa y lo inesperado.

 

Segundo acto. La falta de atención.

Nos quejamos de la falta de atención, la nuestra, la del prójimo y la que nos rodea. Pero espera… reflexionemos, no llamamos, no nos preocupamos… y no por falta de interés sino por la rutina y las prisas del día a día, los villanos de este acto.

Nos sentimos víctimas de nuestra propia dejadez sin ser conscientes de que para que nos presten atención primero tenemos que bañarnos en atención para con nosotros mismos.

 

Tercer acto. En busca de la felicidad.

Hay actores que buscan la felicidad en las medallas y actores que la buscan en su interior, en dar sentido a todo lo que hacen. En no ir al trabajo por cumplir y en no cocinar para alimentarse. El sentido culpable de llegar agotado cada noche pero sabiendo que lo has disfrutado y saboreado.

Lo fácil es acostumbrarse, lo fácil es hacerlo deprisa sin sentirlo y sin disfrutarlo..

 

Cuarto acto. La buena y la mala suerte.

Quizá la suerte no sea algo circunstancial.

Hablando con un paciente de la suerte me comentaba que él siempre había gozado de la buena. Cuando era pequeño en su casa siempre había tocino, patatas, trigo, incluso centeno, para poder hacer pan. Todo eso para él era buena suerte, tenía amigos que tenían que rebuscar en la basura para conseguir un par de raspas de pescado con las que sus madres pudieran cocinar un caldo.

Aprender a ser positivos no es tener pensamientos positivos. Es aprender a ser realistas, a levantarse cada vez que uno se cae e improvisar cuando el guión se borra o se olvida.

 

Quinto acto. Desenlace

Empecemos esta obra saltando del paracaídas, disfrutando de todo aquello que no esperamos, deseamos e imaginamos. Vivamos el presente, sin una balanza con la que medir, caminando con el corazón por delante. Actuemos con sentido e ilusión para llegar agotados cada noche. Levantémonos con un nuevo guión cada mañana.

Seamos protagonistas de nuestras vidas.

 

 

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