Guillermito, hijo.

ESPE: Mamá, Guillermito ha dicho que 5 millones de judíos caben en un cenicero

GUILLERMITO: Eso es igual de mentira que decir que encontrarán empleo 5 millones de parados.

 

Ayuntamiento de Madrid. 14 de Junio de 2015.

 

Basta ya de hacer humor negro, que vivimos en un país democrático en el que se defiende la libertad de expresión (como quedó demostrado en la marcha por Charlie Hebdo) y esa libertad tiene un límite. Que vaya tela Guillermito, mira que no esperar que fueran a leer uno por uno los 50 mil tuits de tu cuenta, menos mal que no pillaron aquellas fotos defendiendo a una anciana de su desahucio, lo mismo, con esas, te acusaban de perroflauta antisistema, que casi es peor que antisemita.

Aunque al final, es bien si todo se arregla con una dimisión, algunos nunca tuvieron el valor de mirarse al espejo y continúan en la vida pública con la imagen manchada por cosas más graves que un juego de niños, un juego con palabras muy feas, si Guillermito, no está bien. Que la libertad de expresión debe asentarse en el respeto y los chistes fuertes se deben dejar para la cena de navidad, seguro que al cuñado fascista le hacen la misma gracia que los que ahora aprovechan para calumniarte mientras maltratan subsaharianos en la valla de Melilla.

Pero el juego ahora es así Guillermito y te la han devuelto con la misma que vosotros habéis ganado, con las redes sociales. Mira Mariano qué listo fue, enviaba SMS a su amigo Luis para que no le pillaran. Algunos de sus compañeros de partido no fueron tan listos, pero no vamos a poner ejemplos, eso es cosa de niños:

ESPE: Mamá, Guillermito ha dicho que los judíos…

GUILLERMITO: Tú más

 

Debate televisivo. Un día cualquiera.

 

Porque en ese bucle de leer publicación por publicación en redes sociales, no quiero imaginarme al pobre becario que lo haga, no se encuentra la política. Obviando que es el elemento revolucionario en muchas facetas de la vida de este siglo, incluida la política, las redes sociales no deben ser un punto del día en el discurrir político, pues este oficio se mide en acciones y en ocuparse de redes sociales más importantes que las que se esconden detrás de una pantalla. Ojalá todo sean quejas por palabras que se lleva el viento o un pajarillo, y aplausos por acciones que se quedan. 

Pero volviendo a los judíos, que son los mayores damnificados, el chiste deja de ser chiste cuando se cambia una sola de las palabras. Porque, dónde metes a cinco millones de parados. En un empleo digno, no hombre no, hemos dicho que se acabó el chiste.

Acerca de Luis Aguilar

Gato al sur del Manzanares, hormiga del globo y okupa del Cyberespacio. Su pasión por la comunicación le llevó a licenciarse en Publicidad y Relaciones Públicas y, aunque es más de esto último, adora el creativo resultado al juguetear con las palabras. Convive con el estrés a la espera de un traficante de tiempo y, mientras tanto, le roba a la vida más de lo que le puede dar. Cuando descansa, coge aire en las comas y a veces, consigue pararse en los puntos.
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