Otro giro de 360 grados

Juan Carlos Monedero no se cansa de decir una y otra vez en toda clase de foros que lo que ellos trataban de representar era algo distinto al 15M, puesto que una performance activista tan heterogénea resultaba impresentable para todos en forma de partido. El 15M era más que todos ellos. Tanto que lo era. Darse cuenta a tiempo le hizo a Monedero algo más sensato y por eso, más que nada, hizo bien en dejar la primera línea de Podemos cuando la política comenzaba a mostrar su cara más sucia y real. Monedero es un teórico. Un profesor de lo político, hasta empresario, quizás, pero no un político, explica él mismo. El resto de sus amigos está en cambio más engolfado de poder del otro y va en picado hacia la nada política, porque, Iglesias, tan pagado de sí mismo y de su pericia y maestría en estrategias comunicativas, no logra que le sigan creyendo los que hace nada le eran muy fieles devotos, y es que, precisamente él, y solo él, solito, ha mostrado el revés más feote del tapiz teatral en que se han embarcado finalmente desde la televisión; esto tanto como los porqués de sus actuaciones públicas en un envés más de mercadeo desnudista a la busca de votantes que de verdadera alternativa a lo de siempre. Y además, lo más grave, el mismo Iglesias te lo explica en un alarde de estupidez que pretende buscarse inteligente la empatía de una sociedad que si de algo estaba hasta la nidada es de estrategias publicitarias en pro de partidos ensimismados. Yo te represento (ahora ya también con exabruptos desesperados en Europa que desdicen otra vez la idea del Primer Podemos como forma de discurso civilizador y, por tanto, diferente).

Monedero salió huyendo por eso mismo, quizás, o quizás no solo por ello, pero al cabo lo mismo o parecido por lo cual muchos de los votantes más aguerridos y fieles huyen hoy de Podemos cuando empiezan a sentir la decepción ante un partido político otra vez de Casta y Jauría, tan mediático o más que ninguno y con intenciones que, a la vista de tanto digo y me desdigo, acaban simplemente ahí.

Hasta el unionismo teórico de Podemos se desvela en parte una farsa cuando, ahora que la estrategia no ha funcionado en Cataluña, la podemita candidata al turno se ha desligado del partido inmediatamente. No porque se hayan hostiado en las urnas catalanas y así lo haya reconocido ella humilde, no, sino porque el discurso de Podemos “representa la marginalidad del unionismo españolista”, dice tan chula la Podemita ahora ya a las claras otra vez independentista. ¿Y se da cuenta hoy de que estos los suyos defendían unionismo frente a fragmentación? No fotis tu. Si no fuera por el dramatismo de la situación que vivimos en España esta gente parecería un mero chiste patético. Y me alivia que ya no engañen a tantos porque estos son peor que “lo mismo”, desde que, como dije en otro sitio, ese contrapoder que vendían es hoy un ejercicio lingüístico huero, y, peor que “lo mismo”, ellos y no otros se han apoderado con la venia del cabreo nacional de las Izquierdas todas como si fueran mesías al peso para acabar en los mismos saraos y haciendo poco más o menos lo mismo que los viejos conocidos: gritar o pavonearse.

Hasta sus filias con Venezuela se me antojan a toro pasado menos dañinas al voto de Podemos que tanta zozobra teórica como han mostrado desde que se constituyeron en Vallecas hasta que ahora se ven las caras con los monarcas, la Banca y Europa (Ah, ¿que esto iba de eso?). Y es que, más que marxistas avisados o gramscianos del siglo XXI, Podemos es un partido que quería votos rápidos aprovechando el tirón del cabreo 15M, pero al que se le ha visto el plumero antes de tiempo. Muchos votos han buscado con que llegar al Poder como un fin en sí mismo y nada más,  y de eso se da cuenta hasta uno de fuera que pase por Barajas haciendo escala. Tantos votos, y de tan dispares voluntades, que se han dejado atrás todo el aparato teórico con que pretendían sustentarlos o merecerlos. “En política, más paciencia que un campesino”, les advertía Anguita tirando de su propia historia y genealogía. Un Anguita, por cierto, que se llenó de energía y buena voluntad con su Frente Cívico apelando al sentido más común del oprimido, para enseguida, sin embargo, prometer un salario para todos y aparcar el carné; lo cual haría esperar, creía Anguita con tal promesa de Papá Noel, que veríamos comulgar en hermandad al cura con la puta de tu pueblo, al exconcejal de la derecha con el nihilista otrora trotskista, etcétera, y así hasta sumar el noventa por ciento de las voluntades democráticas, o cabreadas, o como se llamen, en contra de los Más Fuertes. Demasiado cándido para tan adulto ese ideal, creo yo, con tanta búsqueda de alianzas tan promisorias como provisorias. El cabreo se repliega una vez más. La realidad: Que ni el trono ni el altar pueden casarse jamás con la clase más pobre o empobrecida, antes llamada proletaria, y extraña que Anguita no lo sepa ya y siga oficiando de maestro de ceremonias en los sacramentos de la Izquierda. Me pregunto si una posición de neutralidad ante la pelea pública de sus Izquierdas incívicas es propia de El Califa. ¿No tiene el de Córdoba nada que decir ante las intrigas de sus jóvenes discípulos que, pueblo tras pueblo y ciudad tras ciudad se sientan en la misma mesa, Anguita en medio, para hacer Izquierda cuando luego se dan puñaladas de lo más mezquino unos a otros, como siempre antes, después de la Eucaristía? Anguita parece buscar frutos que no llegarán jamás en una especie de Fiesta de las Primicias de una Izquierda suya que ya no existe. La foto de Anguita y su voluntad inagotable por acudir a cada asamblea, y en medio de este debate de superestrellas antagónicas de las izquierdas, resulta más penosa que la del perro Hachiko acudiendo cada día a aguardar a un muerto. ¿Es que no ha cambiado en nada la desunión de las izquierdas? Ni ha cambiado ni parece que pueda hacerlo por culpa de su propio ADN constitutivo.

Alberto Garzón confió en una Izquierda Unida de listas conjuntas que ha sido traicionada por el propio espíritu del primer Podemos recién llegado. Del segundo Podemos resultante, ya pasado por la escena de la política de intriga realista cabe esperarlo todo y todo igual de bochornoso, como poco, a lo que ya nos suena. Estos novatos de Podemos se han servido de IU para alimentar la estructura de partido en pequeñas localidades de provincias, pero no para hacer público matrimonio, sino para conseguir apoyos subrepticios con que engordar su partido de correligionarios, amigotes o transfuguillas, ora hermanos, ora Judas de mala laya según tercie la tajada ofrecida por el tirón mediático de los nuevos. Garzón buscaba una lista conjunta donde solo ha encontrado a un conjunto de listos. Me sorprende que Julio Anguita se siga prestando a formar parte de ese teatro dramático. Y es que en este entretanto Anguita sigue dictando Izquierda Cívica en cada foro a que se le llama con uno y otro adversario (ahora enemigo) y  con unos y otros a cada lado del estrado como si fueran lo mismo y se pretendieran todavía alternativa de algo en conjunto. ¿Como si fueran lo mismo? No hay lugar para tanta frivolidad teórica, aunque sí hay una diferencia sustancial entre todos ellos y Anguita que queda para la nostalgia historicista: Este se cree lo que dice y además es honrado en su pertinacia y en su quehacer. Los otros no parecen de fiar en absoluto, visto lo visto hasta ahora, y por eso mismo resultan mucho menos peligrosos al statu quo. Menos aun.

O sea. Más de lo mismo con un viaje en círculo lleno de alforjas en el teatro político español para acabar otra vez en la estadística de El Día de la Marmota. PPSOE  y, ahora, novedoso en apariencia, que no en raigambre, como polo alternante de bipartidismo la democracia empresarial de Ciudadanos con un candidato guapo, y que se despelota si te hace falta o es público menester. Dicho esto así parece no haber cambiado nada o muy poco en la política española de los últimos lustros. Todo lo más: que el 15M ha sido de este modo engullido y digerido limpiamente otra vez hasta su átomo primero y hasta la próxima centuria de amago revolucionario donde la voluntad de pataleo de los inermes quede de nuevo adormecida mediante idénticos o parecidos ejercicios retóricos pero por boca de gente más nueva. 360 grados con no poca sangre y demasiada literatura.

Por lo demás, todo bien.

Acerca de A Cuenca

Todólogo en muy mal sentido, y de casta diletante populista, disfruta un café casi tanto como contrariar sin noticia a quien tercie coincidir al otro extremo de su café. Fuentes autorizadas aseguran haberlo visto en iguales disputas ociosas mucho después de que la víctima criatura hubiera abandonado ese otro extremo del café con mucha prisa porque había quedao. Entre su extenso currículo intelectual permítasenos destacar con mención especial el prestigioso diploma que acredita su segundo puesto, obtenido echando leches, en el concurso de ripios para matemáticos de la Escuela Parvularia a Distancia de Taifuk (e-PeDeTe).
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