Aquel tren de sombras

Una parte, a veces olvidada, de la memoria humana está reservada para el cine. En mi caso, viene siendo desde la infancia, con los filmes animados de Disney y los Looney tunes de la Warner (siento mayor predilección por los segundos). Pero fue descubrir tan pronto el cine ‘de mayores’ el que me hizo sentir un certero enamoramiento hacia este arte: observar como Tippi Hedren se hace la rubia tonta ante un galante Rod Taylor, desconociendo el terrible peligro alado que les aguarda; el sonido de una guitarra tras los pasos de Harry Dean Stanton en el desierto de Mojave; John Wayne, solitario en Arizona, y casado en Irlanda; Orson Welles, inmenso en la negritud, escuchando temeroso que ‘la tierra tuvo fiebre y temblaba’; Juliette Binoche recorriendo su dedo por una partitura inacabada; Gene Tierney enamorada de un fantasma; un París hastiado ante el silencio de Marlon Brando, y así infinitud de imágenes. Elegir sólo una de tantas me resultaría imposible, mi cinefilia, como ya he mencionado, fue temprana y voraz. La lista que podrán ver a continuación (de elaboración completamente personal) surgió de una conversación con un buen amigo, también conocedor del medio, cuyo orden no atiende a prioridades estéticas o técnicas, simplemente han sido dispuestas tal y como iban viniendo los títulos a mi memoria.

El cine pervive (y así seguirá siendo) gracias a nuestros recuerdos, por el número inabarcable de veces que veremos nuestra película favorita, de las innumerables situaciones en las que hagamos referencia a una escena o actor, o belleza de una actriz o vileza de un malvado, y así llegarán todos aquellos días, en los que el tren de sombras, como Gorki determinó en su primer encuentro con el séptimo arte, llegará a una sala oscura, ‘sin ruido, en silencio: es tan extraño…’

 

  1. Los pájaros, de Alfred Hitchcock (1963)
  2. Las amistades peligrosas, de Stephen Frears (1988)
  3. El fantasma y la señora Muir, de Joseph L. Mankiewicz (1947)
  4. Los santos inocentes, de Mario Camus (1984)
  5. Novecento, de Bernardo Bertolucci (1976)
  6. Hannah y sus hermanas, de Woody Allen (1986)
  7. Campanadas a medianoche, de Orson Welles (1965)
  8. Mujeres al borde de un ataque de nervios, de Pedro Almodóvar (1988)
  9. El último metro, de François Truffaut (1980)
  10. Casino, de Martin Scorsese (1995)
  11. El hombre tranquilo, de John Ford (1952)
  12. Una noche en la Ópera, de Sam Wood (1935)
  13. Sin perdón, de Clint Eastwood (1992)
  14. Delitos y faltas, de Woody Allen (1989)
  15. Muerte de un ciclista, de Juan Antonio Bardem (1955)
  16. Sed de mal, de Orson Welles (1958)
  17. La pianista, de Michael Haneke (2001)
  18. Paris, Texas, de Wim Wenders (1984)
  19. Perdición, de Billy Wilder (1944)
  20. En el nombre del padre, de Jim Sheridan (1993)
  21. Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola (1979)
  22. Reservoir dogs, de Quentin Tarantino (1992)
  23. Mejor…imposible, de James L. Brooks (1997)
  24. Magnolia, de Paul Thomas Anderson (1999)
  25. La dolce vita/8 y medio, de Federico Fellini (1960/1963)
  26. El Padrino I, II y III, de Francis Ford Coppola (1972, 1974 y 1990)
  27. Tres colores: Azul, Blanco y Rojo, de Krysztof Kieslowki (1993, 1994)
  28. En lo más crudo del crudo invierno, de Kenneth Branagh (1995)
  29. Yo soy el amor, de Luca Guadagnino (2009)
  30. Match Point, de Woody Allen (2005)
  31. Rebecca, de Alfred Hitchcock (1940)
  32. La mujer de al lado, de François Truffaut (1981)
  33. Ran, de Akira Kurosawa (1985)
  34. Terciopelo azul/ Corazón salvaje/ Mulholland Drive, de David Lynch (1986, 1990 y 2001)
  35. The Commitments, de Alan Parker (1991)
  36. La noche del cazador, de Charles Laughton (1955)
  37. Centauros del desierto, de John Ford (1956)
  38. Fresas salvajes, de Ingmar Bergman (1957)
  39. Chinatown, de Roman Polanski (1974)
  40. El nombre de la rosa, de Jean-Jacques Annaud (1986)
  41. Macbeth, de Orson Welles (1948)
  42. El Decamerón, de Pier Paolo Pasolini (1971)
  43. El último tango en París, de Bernardo Bertolucci (1972)
  44. El silencio de un hombre, de Jean-Pierre Melville (1967)
  45. Días de vino y rosas, de Blake Edwards (1962)
  46. El apartamento, de Billy Wilder (1960)
  47. El río, de Jean Renoir (1951)
  48. Dublineses (Los muertos), de John Huston (1987)
  49. Candilejas, de Charlie Chaplin (1952)
  50. La maman et la putain, de Jean Eustache (1973)
  51. La flor del mal, de Claude Chabrol (2003)
  52. Martín (Hache), de Adolfo Aristarain (1997)
  53. Deseando amar (In the mood for love), de Wong Kar-Wai (2000)
  54. El vientre del arquitecto, de Peter Greenaway (1986)
  55. Flores rotas, de Jim Jarmusch (2002)
  56. El paciente inglés, de Anthony Minghella (1996)
  57. Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar (1999)
  58. Adiós muchachos, de Louis Malle (1987)
  59. L’Atalante, de Jean Vigo (1934)
  60. Días de radio, de Woody Allen (1987)

 

Acerca de Luis Bravo

Alma madrileña y mente incierta. Versándose en el cine y el teatro, pues uno es su arte favorito, un sombrío espectáculo que ilumina la oscuridad del patio de butacas, y el otro tiene el poder de malear las distintas fuerzas de las palabras. Escribe porque aún no sabe nada, por las historias que relatar, porque la gente incita a que sea observada, porque sigue habiendo fantasmas sin voz propia, porque la literatura escapa de la certeza, incitándonos a la fiebre o a la sombra. También he publicado un libro, lo puedes encontrar en Amazon y en La Casa del Libro buscando por Mala Sombra.
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