Come para que otros coman

 

¿Os acordáis cuando nuestros padres nos decían que nos acabáramos la comida del plato porque había niños en África que pasaban hambre? En Melettea hemos vuelto a recordarlo. Hoy hablamos con Eric Bech, Director Creativo de Cenas con Fecha de Caducidad, para que nos cuente qué hay detrás de este proyecto que, por segunda vez, ya tiene todos los cubiertos ocupados para la próxima cena.

 

¿Qué es Cenas con Fecha de Caducidad? ¿A qué problema quiere dar solución?

Cenas Con Fecha de Caducidad es un proyecto gastronómico y solidario único. Un restaurante efímero e itinerante que abre sus puertas en diferentes espacios y ciudades. Nace para ofrecer una experiencia diferente e irrepetible a sus comensales y para generar conciencia sobre el despilfarro de alimentos.

La elaboración de los platos de cada cena estará compuesta por productos descartados para su venta, bien por su fecha cercana de caducidad o por su apariencia física y serán diseñados por los mejores chefs y expertos gastronómicos de nuestro país.

 

¿Cuál es el destino del dinero recaudado?

Todo el dinero recaudado se destina a luchar contra la malnutrición infantil. De momento, hemos trabajado con dos asociaciones. En la primera cena, celebrada en Barcelona recaudamos 5.000euros para EDUCO y en la próxima cena, en Madrid, contamos con olVIDAdos. Una Asociación que actúa a favor de la infancia y combate la malnutrición infantil a través de su programa de Becas Comedor.

 

Un tercio de los alimentos que se producen a escala mundial acaban perdiéndose antes de llegar a la mesa, ¿por qué?

Básicamente, las grandes superficies descartan alimentos por dos motivos: El primero es por no tener un aspecto perfecto; la fruta con un pequeño defecto, siendo comestible, se desecha por ejemplo. Por otro lado, cuando los productos están cerca de la fecha de caducidad, se retiran. Aunque sean aptos para el consumo. Esto supone el 5% de toda la comida que se deshecha. Solo con eso podríamos alimentar a toda Málaga un año. Pero el problema no es solo de ellos, es mucho peor en hogares (42%), la industria (39%) y los restaurantes (14%).

 

¿Qué está fallando para que productores de comida tengan que tirarla por falta de demanda cuando en España el 39% de la población infantil tiene carencias serias en su dieta?

La tiranía de las grandes superficies y marcas. Realmente son un lobby que imponen los precios de compra y estás obligado a negociar. Si no aceptas sus precios tienes que tirar la producción y quedas fuera del lineal. No es que no vayan a ganar dinero, es que pierden. A su vez, por ejemplo, Mercadona tiene en jaque a muchas marcas de gran consumo “su casa, sus normas”.

 

Cada español tira 163 Kg de comida al año, ¿qué falla aquí?

No sé qué pasa, en mi casa también sucede y es algo horrible. Por un lado, compramos de más. Creo que conservamos esa manía de nuestros abuelos de acumular “por si acaso”. Al final, siempre sobra producto perecedero que va a la basura. Por otro lado, ciertos envases MAXISUPERMEGA que no hay quién se los termine en fechas si no quieres estar una semana entera comiendo lo mismo (los solteros entenderán esta segunda parte).

 

¿Cómo proponéis generar conciencia sobre el despilfarro de alimentos?

Comunicándolo, creo que la gente no tiene ni idea de lo que sucede… Por ello, pensamos en ofrecer una experiencia gastronómica única, no una donación fría ni una cuota mensual para aliviar conciencias. Es algo distinto que además acaba siendo solidario. Nuestro lema es “Come para que otros Coman”.

 

Todos tenemos en mente los conocidos cartelitos en línea de caja de los supermercados para donar aquello a lo que acudimos a comprar, comida. Solo un 20% de las grandes superficies dona al Banco de Alimentos, proyectos como el vuestro, ¿suponen más alternativas para ello?

Me involucré en la idea justo por una de estas acciones. Las grandes superficies crean acciones en las que sus clientes pueden comprar más y donar para los bancos de alimentos. Los clientes se gastan más, compran más, pero ellos (que venden más) no cambian sus políticas de donación de alimentos y siguen desechando alimentos aptos para su consumo. El que más puede es el que menos hace.

Empresas como Feeding Forward y Planet Table están trabajando para reducir el despilfarro de alimentos, ¿qué diferencia a Cenas con Fecha de Caducidad de estos otros proyectos?

No los conozco (risas), la verdad es que nos metimos en esto sin pensar demasiado. Como una idea loca que algún día haríamos… ¡Y se hizo! Hay miles de restaurantes y asociaciones haciendo acciones solidarias, seguramente somos uno más y no aportamos nada nuevo, pero la causa merecía intentarlo.

 

¿Qué espera un Director Creativo de un proyecto como este?

Creo que todo el equipo que trabaja en CFC tiene esa misma motivación: sentirse útil. Todos los que integramos el proyecto trabajamos en marketing, eventos y publicidad y queríamos usar nuestro tiempo y conocimientos para ayudar, aunque sea un poquito, a dejar un mundo mejor.

 

¿Cómo surgió la idea?

¡Me liaron! Hace unos años, tuve la suerte de trabajar con uno de los tipos más inquietos que conozco: Diego Blanco. Perdimos el contacto por un tiempo y, no sé muy bien porqué me contó que tenía una idea junto a una amiga de Barcelona. En realidad, me disparó cien ideas.

Esa misma semana me sucedió una anécdota con mi chica que me hizo meterme de lleno en el proyecto. Fuimos a hacer la compra a Carrefour y la cajera no podía vendernos dos yogures, teníamos que llevarnos 4. Como era un sabor extraño y solo queríamos probarlos, decidimos dejarlos. La cajera, una señora muy amable nos dijo que nos los regalaba, que si ella los apartaba, los iban a tirar y prefería darlos. Me sorprendió mucho, sobre todo porque esa semana Carrefour tenía una campaña de recogida de alimentos para clientes. Empecé a investigar y, junto a Diego, empezamos a darle forma a este proyecto que no para de crecer.

 

Si hubieran pasado cinco años y miráramos atrás, ¿qué os hubiera gustado haber conseguido?

Nos gustaría que CFC sea un éxito. Me encantaría que la gente reconozca el proyecto y quiera colaborar. Conseguir que las experiencias gastronómicas que creamos sean irrepetibles. ¡Que sean únicas! Cuanto mejor salgan las cenas más recaudamos y, ese es el objetivo de todo esto. Dentro de cinco años espero seguir con el mismo buen rollo y colaborando con nuestro tiempo y el de todos aquellos amigos y marcas que nos echan una mano.

 

Si queréis conocer más información sobre este proyecto y  asistir a la próxima cena podéis visitar su página web  cenasconfecha.com

Y para no perderos ningún detalle de lo que hacen cada día y cómo evoluciona el proyecto, seguir sus huellas en Facebook, Instagram y Twitter.

Acerca de Lucía Barba

Madrileña inquieta. Curiosa por naturaleza y optimista por definición. Apasionada de la vida y de todas las cosas que le ponen los pelos de punta. Hablando por los codos la escucharás unos gramos de “sabes” y un kilo de “porqués”. Fan de las personas y las marcas. Eligió la publicidad como el viaje que le permitiría estudiar a las personas. Le encanta agitar las cosas, darles la vuelta, cambiarlas, descomponerlas y volverlas a componer. De ahí Melettea, un baúl abierto y volátil con destino la inspiración, donde poder volcar su curiosidad y agitar más de un pensamiento.
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