De hostias a destiempo

Rajoy Melettea

Cuantas veces habremos oído el famoso y castizo dicho español que reza “una buena hostia a tiempo te quita mucha tontería”. Solo que esta vez no ha sido a tiempo. Hemos tenido que esperar cuatro años. Cuatro largos años de policía apaleando a manifestantes, de suicidios diarios porque la gente se queda en la calle y aún le debe dinero a los bancos, los mismos bancos que han robado a miles de ancianos los ahorros de su vida, mientras sus directivos se despilfarraban su dinero, preferentemente en sus propios negocios. Cuatro años de Madrid tomado por los furgones policiales y los antidisturbios con ametralladoras en las esquinas. Cuatro años de operaciones Pandora y de tramas Gürtel.
Algunos se preguntarán cómo ha podido pasar algo así, pero seguramente a la gran mayoría lo que le extraña es que no haya sucedido antes. La respuesta es bien sencilla: es difícil que algún furibundo te lance un gancho cuando tus únicas apariciones públicas las realizas a través de un monitor de plasma. De lo que no cabe duda es de que a nadie le puede extrañar que el PP intente sacar tajada electoral de este hecho fortuito. Porque es totalmente casual que un chaval menor de edad te rompa la cara delante de las cámaras en el tiempo de descuento de la campaña electoral, habiendo alerta antiterrorista nivel 4 en el país del que eres presidente ¿Verdad? No es que yo sea desconfiado, pero cosas más raras se han visto, qué se yo, un presidente del gobierno llamando a los principales periódicos del país para inculpar a ETA del peor atentado de la historia sin ninguna prueba, por ejemplo.

 

Pero ha tenido que ser un menor de edad, un chaval de 17 años, quien a buen seguro no entiende la política, el que viniese a demostrarnos que ellos también son seres humanos y que a veces, como un milagro navideño, los que reciben las hostias no son los oprimidos, sino los opresores. Y nos llevamos las manos a la cabeza. Y a nadie le da por pensar que este joven no es más que una víctima de los recortes en educación, que tenía trece años cuando Rajoy llegó al poder y que, de hecho, no es extraño que tenga una concepción peculiar de nuestro funcionamiento democrático cuando gobierna un partido cuyo modus operandi se asemeja al de una banda mafiosa, según lo que se ha probado ante el juez.
Nuestro aún presidente no ha hecho más que probar un poco de su propia medicina. Habrá quien se ofenda, quien piense que ha sido un radical, un loco. Pero no ha ido ningún loco a golpear a Sánchez, ni a Rivera (de hecho éste tiene incluso fanáticos que se juegan la rodilla para que no se rompa la crisma). Ningún energúmeno ha intentado coger a Pablo Iglesias de la pechera, a pesar de que se muestra mucho más accesible ante sus simpatizantes y la prensa. Y eso que hace poco les dispararon en Melilla, aunque nada que ver con este verdadero atentado a nuestra democracia.
Sin embargo, todos recordamos cómo hace unos meses otro “loco” intentaba inmolarse empotrando su coche lleno de butano contra la sede de los populares. Y es que, para seguir con los dichos españoles; de aquellos polvos, estos lodos y cuando el río suena, agua lleva. “Algo habrá hecho” que diría mi abuela. Pero ya se sabe: bicho malo nunca muere.

Acerca de Adán Cuesta

Manchego y caballero andante por los humeantes páramos del Imperio en busca de vida inteligente. Huyendo. Exprimo a las palabras mientras afuera crecen las ruinas, intentando que enuncien el rostro de nuestra decadencia, intentando que enuncien una verdad que no se puede conocer de otro modo. Libertario y Antiautoritario. Porque aquel que no es capaz de oir la música siempre piensa que los que bailan están locos
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