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He sobrevivido a ti y he vuelto: con mas ganas, con más fuerza y con más música. He sobrevivido a ti y he vuelto.

Por tus techos altos y tus cielos de luces. Por tus juergas y tu gente que es la mía, que es mi tierra cuando estoy contigo.

Porque de ti he aprendido el movimiento y la soltura, y las calles llenas.

Porque contigo he reído, y a veces, más; como he creído en la juventud tan creativa y en los locos de los tejados.

Porque me han enamorado mil y varias veces tus tejas y tus balcones, tan misteriosos como las historias que esconden.

Por tus casas antiguas que cuentan memorias que yo he vivido y cuento.

Cuento que te susurro en las noches cómo me siento contigo. Que respiras rapidez y me das esperanza una vez más.

Donde siempre vuelvo. Donde siempre he estado, aunque no.

He sobrevivido a tu ciudad y a tus temores que nunca te hicieron temblar, y tiritando me he visto por tus calles y callejones. Que tú y yo nos sabemos de memoria.

Tus barrios me inspiran lo que mi vida les ha dado y me han devuelto.

Grande, toda tú, eres grande y sigo aquí. Y ahora contigo. Aunque el frío sea tan imponente en tus inviernos que hiele hasta la cera de esa vela derramada en la madera. Aunque tu ruido, inmenso, nos recuerde que tenemos miedo del silencio por oírnos de verdad, no puedo sino exponerme en esta carta a los pasos que te han recorrido.

Que de vez en cuando nos hemos encontrado y hemos sido otros, y han sido otros los que nos han hecho en distintos lugares. Quizás ahí no nos vimos ni de lejos.

Pero es ahora, cuando cada vez te descubro con más vértigo y más ansia. Y te escribo que en el tiempo me han devuelto las ganas de volver a ti, aquí. Aunque me haya costado océanos enterarme, Madrid.

Desde los tejados, y los balcones, y tus cielos de luces.

Acerca de Sandra Cáceres

Un poquito de aquí y un tanto de allí, de donde sienta. Creía que escribir era una forma de desahogarme -Desahogar: Dar rienda suelta a una pasión o dejar que un sentimiento se manifieste abiertamente-. hasta que descubrí que las letras eran mi océano donde respirar. Periodista de carrera y escritora de fondo. Viajera. Más impulsiva de lo que se consideraría estrictamente necesario. Coleccionista de libretas y diarios. Congelando la relatividad del tiempo bajo estas teclas.
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