Anarquía liberal, o sobre cómo formar un gobierno

Dice Rothbard, un señor muy feo y muy liberal, que las actuales funciones del Estado se dividen en dos: “Aquéllas que es preciso eliminar, y aquéllas que es preciso privatizar”. La teoría del orden espontáneo es una mala filfa. Baste la imagen de un aeropuerto sin controlador para entenderlo. Adam Smith explicaba que el panadero trata de hacer el mejor pan no por cariño, sino para que no se le marche el vecino a la competencia, pero eso era algo mucho más serio. Los liberales clásicos eran gente de andar grave, con enjundia hasta pedante, pero no eran simples financieros o gente de mala nota, y, equivocados o no, entonces se buscaba el bien para el mayor número, desde ambos polos y teorizando con mucho cuidado y cariño. Hoy, desde Rothbard a Buchanan en adelante, NO. Esos son todos muy golfos. Adam Smith es un clásico para siempre que no termina uno de leer nunca, pero el hombre puso todo su empeño en adelgazar el mamoneo del Estado, y con razón, o sin ella, se quedó sin un duro gestionando su patrimonio con toda generosidad. Todo mi respeto para el hombre y el pensador. El reparto igualitario produce gorrones sociales. Un Estado del todo público, sin riesgo de capital productivo, es una ruina en dos años; otro Estado, basado en el capital financiero, una ruina peor. El egoísmo tiene dos caras con buenos y malos resultados según dé el tiempo, y el cooperativismo, lo mismo, son conceptos conjugados, se necesitan: o te echo una mano, o bien caigo en el dilema del prisionero. ¿Por qué te ayudo?, ¿por muy majete? NO, bien podríamos ser tú y yo unos capullos con pintas, pero te ayudo en tu negocio compañero porque me viene bien, y a ti lo mismo que hagas lo suyo conmigo. Aristóteles se lió de lo lindo con que si animal social o animal político: animal con interés económico en el otro, que es el origen de toda agrupación, vecindad o ciudad. Buenos y malos resultados, como demuestra la historia económica y la de tu vecina echando cuentas. Para repartir el pastel hace falta un vigilante y quien vigile al vigilante, porque, si nos dan a elegir, somos todos unos trepas (me perdone santa Teresa, bien que hasta ella esperaba una recompensa ultramundana que no era poco esperar, la tía, jo). Un grupo de individuos huyendo del incendio por la misma puerta como si no hubiera un dios… se quema; una congregación de budistas amorosos cediéndose el paso cabal y verbosamente… se quema también. El socialismo marxista hablaba, lo mismo que el fundamentalismo liberal, de sociedades abundantes, como era natural cuando no se sabía que no habría pastel para todos más tarde; pero ahora, que te crecen  los chinos y los indios como setas, ambas doctrinas son de tal ingenuidad que ya solo las vende uno con cariño a cambio de muy buena nómina. Ya no valen, ni unas ni otras doctrinas, ponte como quieras. Una patulea de salvadores vendiendo folletos con polillas. ¿Qué es una tercera vía si no un revuelto de ideología refrita?, que mira por cierto que ha costado pelas a la academia: Tampoco. ¿Entonces? Otra cosa, es otra cosa… a mí no me preguntes. El primero que usó un teléfono se habló a sí mismo, no había un segundo a quien llamar. Pero hoy otra vez nos hacen falta monologuistas con otras cosas, o con las de antes mejor orquestadas por sanción y derecho. Las sectas no han funcionado. El derecho, como la política y los supositorios, habrían de administrarse online, dices tú que no.

El periodismo es, hoy, ciudadano y no sabes tú cómo lo celebro. Por mucho que lo niegue cualquier mercenario poniéndole voz a su amo, hoy es muy jodido comprar la gratuidad y eso es lo que duele o puede hacer dolor. No hay otra arma posible. La voz libre e informada de gente desinteresada que no lleva trozo en esta tarta va cambiando cosas hasta que las cosas se hacen políticas, y entonces huelen muy mal otra vez. No hay folclorismos para combatir una economía que ya nada tiene que ver con la distribución de una Hacienda marxista, keynesiana o Rothbardiana, sino más bien, igual me equivoco, tiene que ver con lo mismo de siempre, que es poner el cazo a bocallena. La política de partidos y el presupuesto de campaña electoral hay que cambiarlos por la opinión de tu madre y la de la mía, online. Te lo juro. Estaríamos todos mejor.

Un ejercicio, una imagen necesaria: Entre la disolución del Estado, sea por un polo de anarquía (a la española) o por el otro de anarquía rothbardiana (made in USA), Egoísmo natural, cooperación artificial, ambos conjugados, y menos doctrina de rancio abolengo con estos precios de Campaña. Una teoría del Estado seria, una Constitución hecha no a pesar del pueblo, y menos anarquismo ultraliberal ni del otro. Entre una forma de utopía ingenua y la otra, entre una forma de suicido y la muerte por depredación, yo me quedo con er Betis. Y, ¡dices tú!, el BOE, el parlamento, las Cortes, y todo eso que te venga bien a ti: online. La política debería ser ya gratis desde la conversión de técnica a tecnología.

Acerca de A Cuenca

Todólogo en muy mal sentido, y de casta diletante populista, disfruta un café casi tanto como contrariar sin noticia a quien tercie coincidir al otro extremo de su café. Fuentes autorizadas aseguran haberlo visto en iguales disputas ociosas mucho después de que la víctima criatura hubiera abandonado ese otro extremo del café con mucha prisa porque había quedao. Entre su extenso currículo intelectual permítasenos destacar con mención especial el prestigioso diploma que acredita su segundo puesto, obtenido echando leches, en el concurso de ripios para matemáticos de la Escuela Parvularia a Distancia de Taifuk (e-PeDeTe).
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