Milésimas

Me acuerdo de que llegaste con todo el espacio vital de aire que demanda un huracán.

 

  Mientras veía cómo bajabas la calle, 

sentía cómo el asfalto se sonrojaba,

cómo crecían las plumas de tus alas

 y cómo ensayabas las palabras de tu huida.

 

Aún así, los campos de flores de tu pelo 

me seguían pareciendo el trozo de espacio más bonito de la tierra.

  Tu azul Cielo se cargaba las nubes que amenazaban con mojarnos

aunque lo que todavía no sabías,

era que las peores tormentas, las guardo yo en estos dedos.

   

Eras un puto espectáculo de luces 

y gestos enfermizos,

que provocaban el aullido

 de todos esos locos ignorantes de Tus piernas.

No sabían que guardan más kilómetros que todas sus espaldas

 y mucha menos vergüenza que cualquiera de mis dudas-

 

Bajabas, con todo el movimiento de las olas en tus manos.

Bajabas formato media Luna, manejando los océanos;

  con tus dedos de sal incorporando las crestas a mis olas. 

Yo, que nunca he sido de entender las mareas.

 

No sabía que la poesía podía ser carne y curvas,

hasta que entendí tus manos y descifré tus miedos. 

 

Tus negros y maravillosos miedos.

 

Es precioso entender que la Atracción reside en la interacción constante de no-entender una mierda.

 En rascarse la piel por la claustrofobia que provoca el no abarcarte.

Es precioso entender que la Atracción es quererte Libre 

  y entenderte así-

Compartirnos siempre

y quererte a la vez, 

tantas veces,

tan lejos de mí.

 

Atracción es tener la necesidad de salirme de mis huesos para respirar en paz,

  un ratito, 

en tus estambres.

Polinizarnos con las pestañas y las pupilas

sin un solo pétalo de luz.

 

   Sólo mirándote.

 

 Entonces, te vuelves inevitable,

  te haces bola de fuego incandescente.

Imposible de coger.

Ardes. Explotas. Vuelas. Te deshaces.

 

Y yo 

     ya

       no sé  

            cómo

                  dejar de mirarte.

 

 Atracción eres tú cuando te ríes

y todas mis órbitas se disparan buscando tu campo de gravedad,

para quedarme a vivir en tu ombligo

   y construir mi trinchera en ese par de hoyuelos.

 

Pero soltaste esas palabras que ensayabas y se me clavaron en la retina.

Viniste para salir corriendo. 

 Fuiste inmediato. 

Exacto en tu armonía.

No dejaste ni un solo punto descosido…

 

 Bajaste la calle con aires de destrucción y reventando mis cimientos.

 

A mí, 

que todavía no sabía sobre qué coño me sostenía.

Acerca de Laura Castejón

Piscis ascendente libra. No dejo de hacer fotos con los párpados. Escribo intentos de poesía que suelen ser destrozos de mi subconsciente. Hago malabares y a veces riman. Salgo de mí misma, como mínimo, una vez al mes y siento que existe un hilo que me une a ciertas mentes. Madrid me cuida y me mata, mi niña. Siempre vuelvo y ella lo sabe; me inspira y me tiene. Mi abuela. Mis padres. Y todos los brazos formato agua que me empapan hasta vibrar. Por todo y por nada, sin término medio. Viajo y vuelo. Niña de agua, Constelación Lyra, Vega. Suelo llorar con las obras de arte y me emociona no entenderlo todo. Soy un proyecto de periodista que se caga en todo lo establecido. Odio la política y sus corbatas. Me encanta el teatro y respiro el violeta de la Revolución. Y por supuesto, sí, claro que creo en las Hadas.
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