La política es el nuevo pan del pueblo

El otro día terminé un libro, La venas abiertas de América Latina, y, para mi desgracia, no pude evitar acordarme de Albert Rivera al leer el último párrafo; decía, en boca del dictador uruguayo Aparicio Méndez, algo que seguramente a nuestro candidato le produzca nostalgia por eso de su gusto por la paz y orden de las dictaduras:

“Estamos evitando al pueblo la tragedia de la pasión política, los hombres de bien no hablan de dictaduras, no piensan en dictaduras ni reclaman derechos humanos”.

Yo también soy un nostálgico, aunque no sé de qué, como Rivera, nunca viví dictaduras y tampoco sé comparar mi democracia con otras. Pero me quería sumar a la moda de hablar de política aunque he de reconocer que:

No vi el debate.

Ya me sudan los poros cada vez que Rivera coge aire y llena su pecho para hablar, cada vez que Iglesias se agacha y frunce el ceño, cuando Sánchez mueve la mano y habla grave mientras Rajoy lee los papeles que los guionistas de Martes y 13 ahora le escriben.

¡Joder! Mírales. Hablando a una cámara como si supieran el latir de los que les ven. Pobres de nosotros que no tenemos otra cosa mejor que hacer, parece el Sálvame o un programa de preguntas y respuestas en el que los participantes se presentan antes de responder mal a las preguntas:

  • Hola, soy Pablo Iglesias, vengo de Caracas y con el dinero del premio voy a establecer un salario mínimo para todo el país.

(Aplausos)

  • Hola Pablo. Comenzamos con la primera pregunta: ¿Qué harás, en el caso de gobernar, con las políticas económicas que la UE impone?
  • Aplicaremos un plan de choque y diremos no a los recortes como propuso Varufakis y ¿El gobierno de Syriza implantó?

(Se oye una bocina)

  • ¡Error! ¡Al hoyo!

A mí lo que me preocupa es que se vea más política que fútbol. Al menos en este último las pelotas se tocan por el bien de una nación. A nosotros no nos tiene que importar la política, deberían evitarnos este sufrimiento mediático y ponernos El Hormiguero, 24 horas, esa gente sabe lo que se hace. Que los políticos hablen y nosotros nos emborrachemos, como en La Movida, que nos firmaron una constitución sin enterarnos.

Se acabó ver debates para hablar en la oficina al día siguiente, ya bastante hicimos con salir a la calle un 15 de mayo, para qué más, ya tenemos al coletas, que es de Vallecas, reclamando las indignaciones de los que allí se juntaron; la clase obrera, ¿Cuál? Si aquí no se pone un ladrillo desde que ganamos la primera Eurocopa, la segunda (se entiende), de la primera nadie se acuerda, fue en el 64, pero la amnistía de la transición ya se encargó de borrar la memoria del franquismo, como Manuela. Carmena, le quita los nombres a las calles por la memoria histórica pero no deja decidir a los que la padecieron. ¡Señora! Que la gente de su edad no usa el internet. Mi abuela dice que el barrio está muy sucio y quiere gritarlo, no escribirlo en la Wold Wide Web.

Se me ha ido el santo al cielo con el fútbol, esta noche juega España y organizo una quedada con unos amigos en una plaza para verlo, en el barrio, lo de que está sucio ya lo hablamos por WhatsApp y lo colgamos en la red. Lo hago por mi abuela, para que no grite, que está mayor. Ya corrió delante de los grises, hizo huelgas en los 70 y se creyó lo que dijo Felipe, González, el VI le cae muy bien, no es tan golfo como su padre.

El domingo elecciones, mi abuela no sabe qué hacer. Le gustaba Pablo, le recordaba a mi abuelo dice; imagino que por eso de que no se pone corbata. De los demás ni habla, ni hablamos, por conocimiento de causa de Mariano que mató a su padre en la guerra (dice) y por hastío de Pedro que es como Felipe, el VI, guapo (punto).

Ella votaría el 15M pero se lo ha robado Pablo.

  • Abuela, me bajo a la plaza.
  • ¿A hacer la revolución?
  • La revolución ya no está en las plazas.

Está en los despachos.

Acerca de Luis Aguilar

Gato al sur del Manzanares, hormiga del globo y okupa del Cyberespacio. Su pasión por la comunicación le llevó a licenciarse en Publicidad y Relaciones Públicas y, aunque es más de esto último, adora el creativo resultado al juguetear con las palabras. Convive con el estrés a la espera de un traficante de tiempo y, mientras tanto, le roba a la vida más de lo que le puede dar. Cuando descansa, coge aire en las comas y a veces, consigue pararse en los puntos.
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