¿Llegarán los Reyes Magos de Oriente?

Europa mira a Turquía porque todavía se les acusa de no estar del todo europeizados y, quizás, ese no sea un trabajo a conciencia por parte de los antiguos otomanos que aguantan en el sureste de su país una frontera que se cae a cachos. Más bien, esa forma de seguir orientalizando a los turcos, sálvese sus más que dudosas prácticas democráticas, sea una intención firme por parte de occidente para alejar las miradas de sus fronteras, espacios Schengen o vallas de Melilla de turno.

Lejos de acuerdos que nadie se ha leído, yo soy un maldito ignorante que con suerte leo algo, Europa tapona personas antes de que pasen a los Balcanes.

La crisis de los refugiados está de moda, sobre todo en este último año en el que libremente se puede culpar a Rusia de las desgracias que millones de seres humanos están padeciendo. Parece que ahora el Estado Islámico no es tan malo y que bombardear en los medios, valga la redundancia, viendo a Putin pulsando el botón rojo, esconde la clara derrota que Estados Unidos y su política “proteccionista” está sufriendo.

Situémonos. A grandes rasgos.

El otro día hablaba de la importancia que tuvo 1914 y el asesinato de Franz Ferdinand en los acontecimientos actuales. Por todos es sabido que en la Primera Guerra Mundial había dos claros bandos:  Entente, con Reino Unido, Francia y Rusia como aliados (principalmente) y los imperios centrales, con el Imperio Alemán, el Imperio Austrohúngaro y el Imperio Otomano.

Por todos es sabido también que en la PGM, más conocida como la guerra de las trincheras, ambos bandos se dieron de ostias casi sin avanzar y con millones de bajas en el frente occidental, Francia, y en el frente oriental, Turquía y Polonia/Prusia.

Pasados los años, y vista la inamovible situación de la guerra, ambos bandos empezaron a atacar otras zonas que aparentemente no se encontraban en guerra con la intención de debilitar al adversario; Alemania financió a Irlanda para promover su independencia con el Reino Unido y envió inteligencia militar a la India para fomentar la rebelión de la colonia inglesa. Inglaterra, por su parte, y en vistas del debilitamiento de su aliada Rusia, financió movimientos insurgentes  en las comunidades árabes y musulmanas de medio oriente y prometió el establecimiento de una gran estado islámico (esto me suena) con la derrota de los otomanos que, hasta ese momento, les invadían.

Durante 1917 la revuelta Árabe (esto también me suena) avanzó, con la ayuda de Inglaterra, por los territorios de Bagdad, Damasco y Alepo haciendo que, en 1918, el Imperio turco aceptara el armisticio.

La promesa de Inglaterra nunca fue cumplida y los países occidentales se repartieron todo el territorio gracias al acuerdo secreto de Sykes-Picot.

Las consecuencias de que ingleses y franceses camparan a sus anchas vendiendo los países a compañías multinacionales hasta la Segunda Guerra Mundial, fueron la inestabilidad política, con continuos golpes de estados por partes de las minorías mal repartidas y recortadas por las fronteras, y la aparición de un sentimiento nacionalista y religioso que, tras la promesa de los ingleses en los años 20, ahora se viste de Estado Islámico con la intención de que se les devuelva lo que “es suyo” o al menos lo que se les prometió.

¡Y boom!

Un siglo después los restos de la PGM mundial siguen dando coletazos. Sus restos y los de la invasión romana, las Cruzadas, la Guerra de Irak, la influencia de la URSS en el establecimiento de regímenes comunistas dictatoriales y la usurpación de Palestina por la implantación del “occidental” Israel. Entre otros que me lío.

Turquía y Rusia a pistoletazos por la espalda y Occidente metiendo las armas en donde no les llaman, o si. A todo esto el Estado Islámico reclamando su promesa, a pistoletazos también y millones de sirios, afganos e iraquíes que lo único que querían era una democracia como las que ven por la tele mientras son conscientes de como esas democracias son incapaces de resolver eso de una manera políticamente correcta.

Donde la civilización nació, la civilización vuelve a perderse. Y se pierde en barcas rumbo hacia una Europa que empuja a todos aquellos que llegan del este; quizás este año no vengan o no merezcamos, la llegada de los Reyes Magos de Oriente a esos países que todavía se atreven a decir a sus hijos que Melchor, Gaspar y Baltasar les traen regalos a casa sorteando Alepo y sin ser detenidos en Lesbos.

Acerca de Luis Aguilar

Gato al sur del Manzanares, hormiga del globo y okupa del Cyberespacio. Su pasión por la comunicación le llevó a licenciarse en Publicidad y Relaciones Públicas y, aunque es más de esto último, adora el creativo resultado al juguetear con las palabras. Convive con el estrés a la espera de un traficante de tiempo y, mientras tanto, le roba a la vida más de lo que le puede dar. Cuando descansa, coge aire en las comas y a veces, consigue pararse en los puntos.
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