NEGATIVO ORIGINAL – Javier Temprado Blanquer

 

Es difícil siempre abrazar la línea clara. Cuando se escribe, lo febril que supone traspasar el umbral del pensamiento para volverlo escritura suele hacerse, o acaba no siendo de otro modo que, a través de imágenes oscuras o elecciones que lleven al texto a un zarzal del que resulta complicado sacar lo que se nos quiere mostrar. La experiencia, la lectura y el constante ejercicio van podando todo esto. Javier Temprado Blanquer (Albacete, 1992) parece, sorprendiendo por su juventud, haberlo comprendido, y en su Ciudad cero (Pre-Textos), galardonado con el Premio de Poesía Joven RNE 2019, nos regala una muestra de dicha búsqueda, por la rectitud entre el peso de la palabra y la imagen, por el recuerdo y el constante pasado, por la clara superficie y lo oculto volcánico. Excelente poemario.

 

 

Las palabras

 

Javier, como joven poeta, ¿qué supone la concesión de tal premio literario para tu obra? Remontándonos algo más en el tiempo, también quisiera saber la importancia de tu estancia en la Fundación Antonio Gala.

A mi juicio, la concesión de un premio supone que el libro reciba un extra de atención mediática y que por lo tanto pueda llegar a más lectores, y que pueda ser acompañada de la publicación en una editorial de primera línea, como es Pre-Textos. Más allá de eso, el trabajo debe poder defenderse solo. La Fundación Antonio Gala fue un hecho muy singular en mi vida en lo que concierne a Ciudad Cero. Cuando lanzo la vista atrás pienso en todo el tiempo dedicado a las lecturas y a conversar con mis amigos. Cualquiera nos hubiera llamado vividores. Y seguro no les faltaría razón. Pero todo ello construyó una sólida vivencia que después cada uno de nosotros plasmó en sus trabajos. Fue un aprendizaje muy intenso.

 

—¿Por qué escogiste el símbolo de las ciudades? ¿Te preocupa que ‘hagan hábito’ en las personas?

Sí, cuando inicié la escritura del libro me preguntaba qué había en esa relación entre las personas y las ciudades, es decir la relación afectiva que se establece con el medio donde vives. En este caso elegí las ciudades porque ha sido el ámbito donde yo he crecido. Me interesaba explorar ese camino circular donde construyes tu memoria a través de un espacio físico concreto, y al mismo tiempo donde este espacio se va transformando con los años. En ese cambio, la memoria queda en un lugar indeterminado, queda en entredicho.

 

—Determinados poemas de la primera y segunda parte mantienen el peso de las susodichas. En la primera, son los que se refieren a imágenes y lugares que guardan un eco en ti; en la segunda, los paisajes mexicanos, sobre todo. La división, la organización, ¿estaba pensada desde el principio, o la aleatoriedad de la escritura fue determinando?

Al inicio no tenía pensada esa división, sí los temas que quería tratar en el libro. Luego las circunstancias me llevaron a trasladarme a México. La paradoja está en que, con el tiempo, los poemas que estaban pensados desde una tercera persona más abstracta acabaron siendo protagonizados por mí, por lo que cobraron una fuerza nueva y desde esa posición fue más sencillo darle un nuevo orden al poemario.

 

El ADN, el alfabeto, la memoria y los años… En los poemas de Ciudad cero se dan la mano para hacer muro contra lo que pueda perderse. ¿La lírica tiene esa misma importancia para ti, como si fuese algo que deba reconstruirse de continuo?

Yo siento que el camino es a la inversa, que el que debe reconstruirse de continuo soy yo. La escritura es una herramienta para ayudarme a ello. En mi experiencia en México, y que supongo que esto va ligado a cualquier experiencia de migrante, el cuestionar mi identidad, las circunstancias en las que he crecido y los privilegios que he tenido me han confrontado de manera directa. La escritura ayuda a que cada cosa retome el lugar que le pertenece.

 

Llama la atención cómo has plasmado, Tlatelolco, 1968 y He visto el mundo incendiado sobre las colinas de Querétaro de ejemplos, la belleza abrasadora y la violencia susurrada. En ambos, hay lugar igualmente para la seguridad de poder nombrarlos (‘y que aquí está mi voz/ en el mismo lugar que la esperanza.’), o la posibilidad del amor (‘Y esta absorta manera de querernos.’).

Y eso es algo de lo más bello en la escritura, cuando de pronto el poema se torna tan revelador, tan lúcido, en el sentido de que te aporta respuestas a ti mismo que antes desconocías. Me gusta ese momento íntimo de trascendencia.

 

¿Qué crees, en tu caso, que puede hacer más por un poema: el silencio y detenerse y buscar, o el movimiento y que las palabras surjan en el camino, ¿según se va haciendo?

Lo curioso de esto es que en Ciudad Cero está siempre presente la idea de movimiento, de tránsito, de avance, de mutación en múltiples sentidos. Y sin embargo es fruto del sosiego, del silencio y de la reflexión. Cada vez soy más intolerante con la velocidad que impera en nuestra sociedad. En ese sentido, la poesía es un acto subversivo.

 

Cuando ya se ha metido uno en el remolino de la escritura, sea lírica o prosaica, ¿se puede comenzar a entender aquella frase de Natalia Ginzburg que decía que hay algo de lo que no nos curaremos nunca? Comprender el mundo y a sí mismo siempre es complicado a través de un folio. Pero tú eres más optimista: ‘La soledad es una llama oscura, / pero es luz, a pesar de todo’, dices en Técnicas de vuelo.

Cuando escribo siempre estoy insatisfecho. Me da la impresión de que quedan cosas fuera, que se podría decir de otro modo, que no he sido todo lo preciso que quisiera. De eso no te curas nunca, pero también entiendo que parte de ese choque, de esa fricción, se van desgajando verdades poderosas en la escritura. Aceptar no hallar nada fructífero también es parte de la búsqueda.

 

¿Qué relevancia tiene actualmente el haber estudiado tu máster en Gestión Cultural?

Bueno, es el camino que elegí para trabajar en algo que me apasiona, que es la cultura.

 

Como persona residente en México, cuéntame, por favor, acerca de su escena cultural. Lo último que te haya asombrado, aquel libro o acto al que sueles volver…

México tiene un tejido artístico vibrante y atrevido, pero quizá adolece de un excesivo centralismo. En la capital, que cuenta con impresionantes infraestructuras culturales, es donde ocurre la mayor parte de las actividades. Es cierto que hay una red de festivales en varios puntos de la república que tienen gran importancia, como podría ser el Festival Internacional de Cine de Morelia, el Festival Internacional de Cine de Los Cabos, el Hay Festival en Querétaro o la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la más importante de habla hispana. En mi opinión, falta construir una cultura de cercanía que esté al margen de las grandes inversiones estatales. Aunque me consta que los esfuerzos van en una dirección más comunitaria y de atención a las personas en sus barrios, creo que todavía no se ha garantizado la cultura como un derecho. De su literatura, que me parece de altísimo nivel, haría dos recomendaciones que me impactaron en el momento en que las leí: Papeles Falsos, de Valeria Luiselli (Sexto Piso, 2011) y Los que regresan, de Javier Peñalosa (Antílope, 2016). Me sorprende lo mucho que nos desconocemos entre ambas orillas.

 

Para terminar, y rebajar un poco la posible intensidad que hayamos dejado en las anteriores preguntas ¿qué película, lienzo y canción crees que podrían servir al lector de tu poemario como acompañamiento paralelo? Puedes dar o no los motivos de tus elecciones.

Sólo nombraría la canción Movimiento, de Jorge Drexler.

 

 

El test

 

¿Cuál es tu palabra favorita? Ultramarino

¿Cuál es la palabra que menos te gusta? Fresco

¿Qué es lo que más te causa placer? La soledad escogida

¿Qué es lo que más te desagrada? Lo ilógico

¿Qué sonido o ruido te agrada más? El contacto de la carne en las brasas

¿Qué sonido aborreces escuchar? Las conversaciones en el vagón de silencio

¿Cuál es tu palabrota preferida? Pendejo

Aparte de tu profesión, ¿qué otra profesión te hubiese gustado hacer? Arquitectura

¿Qué profesión nunca ejercerías? Cirujano

Si el Cielo existiera y te encontraras a Dios en la puerta, ¿qué te gustaría que te dijera al llegar? Te esperan

 

Luis Bravo

Octubre de 2019, en Madrid y Ciudad de México.

Acerca de Luis Bravo

Alma madrileña y mente incierta. Versándose en el cine y el teatro, pues uno es su arte favorito, un sombrío espectáculo que ilumina la oscuridad del patio de butacas, y el otro tiene el poder de malear las distintas fuerzas de las palabras. Escribe porque aún no sabe nada, por las historias que relatar, porque la gente incita a que sea observada, porque sigue habiendo fantasmas sin voz propia, porque la literatura escapa de la certeza, incitándonos a la fiebre o a la sombra. También he publicado un libro, lo puedes encontrar en Amazon y en La Casa del Libro buscando por Mala Sombra.
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