Negativo original — Jon Mendia

La vocación de actor es incorregible. Una vez descubierta, es mejor aceptarla y dejarse llevar, a veces a ciegas, por los senderos que considere adecuados. Jon Mendia (Guipúzcoa, 1985) es una corriente torrencial, en cuanto a imagen que pudiera definir su palpable dedicación por el oficio. Detenida la actividad por el dichoso virus, he tenido la buena oportunidad de realizarle esta entrevista, donde su sinceridad ha corrido pareja a su simpatía y ganas de aventura, ya sea a través de castings confinados o mencionados paseos con aire tarifeño. Un actor dispuesto a todo, con la energía del rayo, de franjas azules y blancas éste, por supuesto.

 

 

Las palabras

 

—Como txuri-urdin declarado que eres, Jon, ¿qué tal has llevado esta larga temporada sin poder disfrutar de ningún partido de tu equipo? Vivir en Madrid, un tanto lejos del calor de la hinchada, ha hecho que se incremente tu pasión, imagino, si es que no estaba ya en altas cotas.

Nacido en Guipúzcoa, pero desde los dos años en Bilbao con la herencia txuri-urdin por  bandera, diría que es bastante esclarecedor decirte dónde están mis altas cotas de aficionado. Hay que decir que es totalmente secundario ante lo sucedido,  pero la verdad que ha sido complicado el parón,  ya que el fútbol para mí es bastante más que ocio; es  una reunión de gente de la tierra, o que comparten este sentimiento, en un bar de Malasaña donde por un rato largo olvidas el día,  ríes y compartes una forma de vida.

 

—Tu llegada a la interpretación fue pura casualidad, en la pequeña y bella localidad de Mundaka, que tiene una gran importancia para ti. Cuéntame cómo fue, cómo te viste involucrado en el rodaje de la película Tumbas abiertas (2009), de Álvaro de Armiñán.

Por aquel entonces recién había ingresado en una escuela de teatro en Deusto (Bilbao). Se llamaba La Fundición. Creo recordar una convocatoria, buscaban figurantes en Mundaka, pueblo donde veraneo desde niño, me presenté y sorpresa la mía me seleccionaron, pero no como figuración, sino para rodar una escena con el elenco protagonista. Ese día me enamoré de la interpretación. Fue un flechazo.

 

—Has participado en cuatro películas, pero ha sido en la televisión donde, por el momento, se ha ido desarrollando tu carrera. Una vez tuviste conciencia de que este oficio sería tu dedicación, ¿te propusiste enfilarte más hacia un medio que otro, cinematográfico o televisivo, o te era indiferente de dónde te llegaran las oportunidades?

Ciertamente, siempre digo que donde me llamen, ahí me presentaré. La suerte que tengo es que me apasionan las 3 opciones interpretativas. Cierto es que la magia del teatro no la tienen ni la TV ni el  cine, pero no se quedan para nada atrás.
En audiovisual podría decantarme antes por el cine debido al  tiempo que se dedica en  preparar cada escena o personaje.

 

—Recordando las recientes ‘polémicas’ en cuanto a las tardías medidas de gestión cultural, en comparación con Francia o Alemania, ¿qué opinión te supone al respecto, Jon?

Recordemos también, en pleno confinamiento, se iba a producir un ‘apagón cultural’ que finalmente no fue llevado a cabo. ¿Te pareció adecuado el que se hubiera realizado o, como una parte afirmaba, creías que no era el momento indicado para tal protesta?

Creo que toda sociedad que se precie  debe cuidar los pilares básicos que la forman; la educación, la sanidad y la cultura. La cultura siempre ha estado en crisis, es algo con lo que ha vivido cualquier persona con los datos  sobre la mesa. Hay mucho margen de mejora, espero se cumpla. En cuanto al apagón, fue algo tan caótico… Unos por un lado, otros por otro. Que no sé si la idea inicial fue del todo correcta, o tuvo la aceptación que me hubiera gustado. También te digo que nunca hay que dejar de presionar y luchar contra las injusticias que pueda recibir el gremio.

 

—También has trabajado en el teatro, en The Hole 2, nada menos. ¿Qué supuso estar en tal espectáculo?

Cerca de 3 años repartidos en el Teatro Calderón y Teatro de La Latina. Formaba parte del equipo de hostelería que de vez en cuando tenía algún personaje fugaz, baile o interacción con el público. Éramos unos canallas y muy verdes.  Aún estaba en la escuela de interpretación y fue una master class ver durante tanto tiempo a artistas de la talla de Paco León, Pepa Charro o Alex O’Dogherty.

 

—En la publicidad también has sido un rostro recurrente estos tres últimos años.

Hoy por hoy es el escenario donde mejor estoy funcionando, también es verdad que es donde más convocatorias de castings recibo. He tenido suerte en la publicidad, han sido muchos rodajes. Esta semana, por ejemplo, rodé la nueva campaña que está pendiente de emisión de Virgin Telco, dirigido por Daniel Sánchez Arévalo.

 

—El papel del ertzaina Pedro en Presunto culpable (2018), la serie de Javier Holgado, Josep Cister Rubio y Aitor Montánchez, ha sido el que más relevancia te ha dado. ¿Su preparación te resultó laboriosa? ¿Qué te ha aportado, o dejado como buen o mal recuerdo? ¿Cuánto de ti podía haber en Pedro y viceversa?

La preparación de Pedro fue diferente, nunca hasta la fecha tuve un personaje con tanto seguimiento o variación de inicio a fin. La serie me aportó confianza para saber que se puede trabajar a ese nivel, ya que fue el primer proyecto grande,  pero también, como mal recuerdo, podría decir que pequé de inexperiencia emocional. Me puse una mochila demasiado grande a la espalda y la ansiedad me hizo no poder disfrutar tanto como me hubiera gustado de Pedro y mis magníficos compañeros de trabajo. Tengo un recuerdo de días increíbles y días nefastos. Pero de ahí se aprende para la próxima.

 

—Eres muy activo en las redes sociales, principalmente en Instagram. Si uno desease comenzar en este oficio actualmente, ¿debe llegar con la tanda de cuentas en redes bajo el brazo? ¿Crees que se come la visibilidad digital al talento, o que los confunde, de cara a quienes pueden ofrecerte un papel?

Bueno… Las redes sociales hoy en día son una herramienta, es importante saber utilizarlas correctamente como actor o actriz. Puedes acercarte a mucha gente del gremio o mundillo, pero también  es un quebradero de cabeza si se te va de las manos. No será la primera vez que atizan a alguien por una foto que se salga de lo “habitual” o comentario desafortunado. Hacer importante la fama en Instagram  puede ser peligrosa para grandes actores y actrices que apenas tienen interacción en redes y están faltos de pruebas, aunque la vía para trabajar sigo pensando que es otra; propuesta del representante, convocatoria de castings y con suerte otro proyecto.

 

—El deporte parece ser un gran aliado, y compartes pequeñas grabaciones de tus sesiones. ¿Aficionado por salud, por afán, o ambas? Igualmente, es toda una cura para las ansiedades que los parones entre trabajos puedan originarse.

Por salud y reto personal, llevo un año sin fumar. El gym me salva la vida, me da equilibrio y me da mucha paz para, como tú bien dices, combatir la ansiedad que puede provocar la falta de pruebas.

 

—Además, pasear para ti es agua de mayo. Las ciudades, el campo, ¿dónde crees que mejor te sientes al dejar que el vagabundeo, el callejeo, te lleve?

Pasear es algo que me hace muy feliz y es tan sencillo como caminar. Música y observar a las personas, la  ciudad… Grandes paseos por el cemento  por ver el latir de la ciudad tienen su encanto, pero antes me quedo con la Pedriza, Urdaibai o la larga playa de Tarifa con África de fondo.

 

—Debido a la gran pausa que ha supuesto el Covid-19 para muchos sectores, en el actoral, ¿se han seguido realizando castings? Si es así, en tu caso, ¿cómo te los has preparado? ¿Era extraño y más dificultoso conseguir la abstracción necesaria? Que aunque uno actuase desde una esquina de su salón, lograse que no sonara a texto.

Si te soy sincero, he tenido bastantes pruebas estos últimos días y la suerte de poder rodar ya. No varía mucho, ya que los personajes salen desde mi sofá. Las grabaciones han sido self tapes caseras contra una pared blanca en una esquina de casa,  con audio de amigos o familia  para tener una réplica. Frío y distante pero, al fin y al cabo,  eficaz. También he tenido castings vía videollamada. Nuevas medidas para situaciones de cuarentena.

 

—Bromeabas, en una publicación de tu cuenta de Instagram, sosteniendo el libro Las calles de Madrid, del variopinto y galdosiano Pedro de Répide, que no descartabas acabar la cuarentena siendo guía de Madrid.

Muchos compañeros de profesión tienen un trabajo, si se quiere, más estable que a veces compaginan. Recientemente, supe que la actriz Nerea Barros tenía la titulación de enfermera y volvía momentáneamente a ejercerla, vista la necesidad y gravedad del momento. ¿Tú te has visto en esa coyuntura en alguna ocasión, Jon? ¿Te da qué pensar sobre la injusticia del medio?

Bueno, yo también estudié Diseño Gráfico publicitario, y en Madrid he sido camarero durante 7/8 años. Hay épocas buenas y épocas en las que tienes que ayudarte con otro trabajo. Es lo que decía antes, siempre ha estado en crisis. El número de gente que únicamente vive de la interpretación es muy bajo. Hay que aplaudir a la gente que aguanta compaginando varios trabajos. No es fácil ese equilibrio de dinero/tiempo libre. Qué diferente escenario sería aquel donde la gente que se dedica a la interpretación invirtiera todo su tiempo y energía en ello.

 

—Al hilo, muchos actores también optan por producirse, escribirse y dirigir sus propios proyectos, por necesidad creativa o laboral. ¿Te ha tentado esa vía? En 2016 ya hiciste, coescribiéndolo y coprotagonizándolo, Visados, un cortometraje junto a Jorge Blas.

Creo que es vital. Nos gusta contar historias, y si no te llaman las tienes que crear tú. Tendré 10 cortometrajes en el cajón y estoy parado en la página 40 de un largometraje. No soy guionista, pero me gusta escribir cosas que me rondan por la cabeza.

 

—Tienes una voz con cualidades para el doblaje, Jon. Es ese eterno debate de películas dobladas o en original, ¿por qué te decantas?

Ojalá tener la habilidad de doblaje, precioso y complicado trabajo.
Versión original siempre ganará para mí. Es verdad que por vagancia y costumbre  el doblaje ha ganado muchos adeptos en España. Yo voy por días, días de versión original y días de doblaje.

 

—Hablemos de cine, volviendo al fútbol también. ¿Cuál sería la película, o películas, en las que mejor hayas visto reflejado tu deporte favorito?

Como fan de Animalario es imposible no mencionar la película Días de fútbol. También es digno de mención  lo que hace  Keira Knightley en Quiero ser como Beckham.

 

—Como espectador, ¿de qué dirías que adolece la industria española y en qué brilla? ¿Y el panorama internacional?

Más presupuesto en los diversos departamentos. Creo que hay talento de sobra  en los equipos técnicos y artísticos. Con equilibrio todo marcharía mejor si cabe. Para el panorama internacional creo que se nos están acabando las ideas, o al menos eso me pareció durante un tiempo.

 

—¿Continúas formándote en la interpretación? ¿O podemos pensar que, ya metido en un nuevo personaje, es suficiente formación? Pues cada rol que llega a un actor supone poner el contador a cero, siempre que estos se diferencien entre sí.

Hasta el último día un actor debería seguir formándose. Yo tengo muchísimo que aprender, cada personaje y rodaje enseña, pero cursos con grandes de este  medio es necesario. Espero poder encontrar algún curso cuando todo este confinamiento acabe.

 

—¿Quiénes son tus referentes actorales? ¿Y directores que te fascinan o con los que te encantaría colaborar?

Difícil elegir. De ámbito internacional, Sean Penn siempre me ha alucinado. En España, Carmen Maura, Maribel Verdú, Blanca Portillo, Adriana Ozores,
Alberto San Juan, Roberto Álamo, Ernesto Alterio,  Raúl Arévalo, Bardem, Tosar.
Qué difícil pregunta cuando hay tantos tan buenos…
¿Te imaginas  escuchar a Steven Spielberg o Tarantino diciéndote cómo enfocar la escena? Pues eso.

 

—Cuando tienes tiempo para elegir tus propias lecturas, ¿cuáles prefieres? ¿Qué autores te han marcado o te gustaría empezar?

Ken Follet es apuesta segura.  O El último judío, de Noah Gordon.  Ahora mismo estoy inmerso en la lectura de El narrador de historias, de Harold Robbins.

 

—Para finalizar, Jon, decirte que espero vengan pronto proyectos con los que podamos seguir viéndote y disfrutando de tu saber hacer, y pedirte, por favor, que nos dejes recomendadas las últimas películas, series o libros que te hayan gustado. O una canción o grupo o disco entero a escuchar. A tu gusto.

Para una buena lectura, La comunicación no verbal, de Flora Davis.
En series, podría enumerar muchas que recomendaría.  Las últimas tres que he visto,
Breaking Bad, Hijos de la anarquía y The Last Kingdom. Ahí ya tienes al menos 200 horas de televisión. Una película, Trainspotting. Un grupo que últimamente he retomado y estoy escuchando mucho y que además son de mi tierra es Doctor Deseo. Francis, el cantante, es un poeta en toda regla.

 

 

El test

 

¿Cuál es tu palabra favorita? Gracias

¿Cuál es la palabra que menos te gusta? Privado

¿Qué es lo que más te causa placer? Las caricias

¿Qué es lo que más te desagrada? Las injusticias

¿Qué sonido o ruido te agrada más? Los vídeos ASMR me relajan un montón

¿Qué sonido aborreces escuchar? Un taladro

¿Cuál es tu palabrota preferida? Cabrón

Aparte de tu profesión, ¿qué otra profesión te hubiese gustado hacer? Radio, profesor o periodista siempre me llamaron mucho la atención

¿Qué profesión nunca ejercerías? No podría realizar labores relacionadas con la aviación; azafato de vuelo o piloto por ejemplo. Tengo pánico a volar… Así que tú me dirás

Si el Cielo existiera y te encontraras a Dios en la puerta, ¿qué te gustaría que te dijera al llegar? Hola, Jon, aquí están los tuyos

Acerca de Luis Bravo

Alma madrileña y mente incierta. Versándose en el cine y el teatro, pues uno es su arte favorito, un sombrío espectáculo que ilumina la oscuridad del patio de butacas, y el otro tiene el poder de malear las distintas fuerzas de las palabras. Escribe porque aún no sabe nada, por las historias que relatar, porque la gente incita a que sea observada, porque sigue habiendo fantasmas sin voz propia, porque la literatura escapa de la certeza, incitándonos a la fiebre o a la sombra. También he publicado un libro, lo puedes encontrar en Amazon y en La Casa del Libro buscando por Mala Sombra.
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